Un caso Unico.

Los dirigentes de Estudiantes, tras reunirse con los jugadores y el DT, decidieron seguir "en casa" para que la gente esté cómoda...
Estudiantes volvió al Estadio Ciudad de La Plata sin nunca haberse ido. La dirigencia revió la idea de mudarse a la cancha de Boca o Racing para recibir mañana a Defensor Sporting, y decidió asumir los riesgos físicos y deportivos de jugar una instancia tan importante de la Libertadores en un terreno en pésimo estado. Este cambio se definió ayer por la mañana, en una reunión en el Country de la que participaron los más altos dirigentes, el cuerpo técnico y el plantel. Se priorizó la cuestión social, es decir la ventaja para los hinchas que supone evitarse una movilización tan grande en un día laborable y en un horario incómodo (el partido arranca a las 19.30). Explicó el presidente pincha, Rubén Filipas: "Decidimos priorizar la localía, que mucha gente ya sacó su entrada (se vendieron 17.300 y se agotaron los tickets para la cabecera local) y que el traslado generaba inconvenientes. Siempre entendiendo que la responsabilidad de que la cancha no haya sido refaccionada es de los encargados de cuidarla, que no es el club".

Está claro que Estudiantes se decidió por el mal menor. Cabe la pregunta, entonces, de si jugar en una cancha en pésimo estado es el mal menor. El dilema también podría plantearse desde otro ángulo: si el objetivo es alcanzar la gloria deportiva, ¿jugar en una cancha arruinada, con sus riesgos físicos y deportivos bien nítidos, es la menos mala de las opciones? Seguramente, además de pensar en la comodidad de la gente, los dirigentes tuvieron en cuenta una cuestión deportiva, como "la comodidad" del equipo mismo en ese estadio, donde perdió sólo tres veces en casi tres años. En las radios ya se hicieron escuchar los hinchas, tanto a favor como en contra.

Filipas fue terminante al responsabilizar del estado del campo a la empresa contratada por la gobernación bonaerense (Green Keeper). "Quisimos que fuera nuestra gente la encargada, pero no aceptaron. Ahora sí hay empleados del club", explicó.

Lo cierto es que Estudiantes casi no tiene potestad sobre el estadio. Filipas no quiso ir más allá públicamente sobre la empresa contratista encargada del campo, aunque es incontrastable la responsabilidad directa de la provincia, pues además de tercerizar el mantenimiento es la que contrató a La Renga y no impidió que se hiciera una zanja de 30 metros por 20 centímetros, además de no contar con una carpeta especial, la gran diferencia con los recitales en River. Mientras en Núñez se coloca una carpeta que impide el contacto de los pies con el césped, en este caso sólo se puso una lona.

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