El caso Servini destapó una pelea entre jueces por las causas políticas

Las denuncias de espionaje e intimidaciones a la jueza María Romilda Servini de Cubría –quien decidió tomarse una licencia hasta mediados de mes– destaparon un clima de tensión y disconfirmidad entre jueces federales que vicia los aires de los tribunales de Comodoro Py desde hace meses.
Es que un grupo de magistrados comienza a manifestar su malestar porque considera que ha sido "rezagado" de las causas importantes a nível político, que "siempre les caen a los mismos jueces". Se refieren a Norberto Oyarbide –que acumula varias causas notorias, en particular contra los Kirchner– y a jueces subrrogantes.

La jueza con competencia electoral acuñó una frase que representa a los disconformes: "Soy una jueza de exhortos", se la escucha ironizar cuando su tarea se ve reducida a firmar documentos judiciales en lugar de instruir causas. Los jueces creen que han sido apartados de las causas más importantes porque no pueden ser "presionados por el Gobierno".

Fuentes de los tribunales aseguraron a PERFIL que los ataques a Servini se deben a una "pelea de fondo con Néstor Kirchner" y que fue el superagente de la SIDE, Jaime Stiuso, quien habría ejecutado la orden, previo paso por Francisco Larcher, número dos de la secretaría. Antes de que se conociera la última denuncia de Servini, la magistrada le había pedido a un operador del PJ disidente que iniciara una campaña contra Larcher, con el presunto objetivo de responder a las intimidaciones de la SIDE, pero la operación fue desactivada cuando el funcionario fue denunciado por enriquecimiento ilícito. El destino complació a la jueza. Servini hizo públicos dos intimidaciones: el robo de un escrito a defenderse ante el Consejo de la Magistratura en mayo y el hallazgo de un micrófono en el teléfono de su despacho, la semana pasada.

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