El caso Molina le pone presión a la visita de Cristina a Cuba

Mientras en el Gobierno reina la cautela, la médica cubana y su hijo dijeron estar confiados en que la Presidenta planteará su reclamo a las autoridades de la isla
Con mucha cautela el Gobierno avanzó ayer en el armado de la agenda de actividades que Cristina Kirchner desplegará en La Habana a partir del próximo domingo, cuando inicie su visita oficial a la Isla.

De modo genérico, por ahora sólo se informó que la mandataria tiene en carpeta analizar con las autoridades cubanas temas relacionados con el intercambio bilateral en materia de energía, salud y educación, entre los que se incluye la firma de un acuerdo de transferencia de tecnología de ese país destinada a la fabricación aquí de reactivos de diagnóstico para el monitoreo del HIV y el SIDA.

Lo cierto es que a sólo cuatro días del promocionado viaje, en la Casa Rosada sostenían anoche que recién mañana (jueves) habrá novedades respecto de las reuniones que mantendrá la jefa del Estado durante su estadía caribeña, mientras que una misión de avanzada de la Presidencia se disponía a viajar hoy a La Habana para ultimar los detalles de una visita que desde el vamos anticipa polémica. Por lo pronto, al cierre de esta edición, los pedidos de audiencia a CFK presentados por Hilda Molina y los disidentes cubanos seguían sin obtener respuesta oficial.

Fuentes gubernamentales confirmaron a El Cronista que ambos temas fueron analizados anteanoche por Cristina con el canciller Jorge Taiana, pero evitaron develar qué actitud adoptará el Gobierno en cada caso.

En particular, la situación de la neurocirujana cubana es el que despierta la mayor expectativa.

Molina reclama desde hace 14 años al régimen castrista permiso para visitar a su familia en Buenos Aires y su hijo, el médico Roberto Quiñones, confió ayer a este diario que espera que la Presidenta encuentre “el momento y el lugar oportuno para tocar este caso con las autoridades cubanas”. Su madre, desde La Habana, se expresó en igual sentido.

“Confiamos en la consecuencia que ha tenido la Presidenta, en su sensibilidad con esta situación y en su defensa irrestricta de los derechos humanos”, dijo Quiñones. Y volvió a expresar su agradecimiento por las “gestiones oficiales” ante el gobierno de Raúl Castro que posibilitaron que su abuela, Hilda Morejón, viajara a la Argentina en junio pasado.

En ámbitos diplomáticos oficiales se suele repetir que el caso Molina se trata de una misión política difícil, sin éxito garantizado. De todos modos, es altamente probable que CFK encuentre el modo y el lugar para plantear el caso con su colega cubano, igual que lo hizo Néstor Kirchner ante Fidel Castro en 2006, cuando el líder de la revolución cubana estuvo en Córdoba para participar de la cumbre del Mercosur.

La otra gran incógnita del viaje es, justamente, si el matrimonio presidencial (NK integrará la comitiva oficial según confirmó el lunes a este diario una fuente gubernamental) será o no recibido por Fidel, un encuentro que –dicen en la Rosada–ilusiona como ningún otro a la pareja gobernante.

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