Caso López: Sin víctima, sin rumbo y sin juez

El juez federal de La Plata Arnaldo Corazza se convirtió la semana pasada en el segundo magistrado que abandona la investigación del secuestro y la desaparición de Jorge Julio López, testigo clave en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz. Antes, habían pasado por la causa, un funcionario judicial del fuero provincial: el fiscal Marcelo Martini

El juez federal de La Plata Arnaldo Corazza se convirtió la semana pasada en el segundo magistrado que abandona la investigación del secuestro y la desaparición de Jorge Julio López, testigo clave en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz. Antes, habían pasado por la causa, un funcionario judicial del fuero provincial: el fiscal Marcelo Martini

Corazza adujo “violencia moral”. Y la querella le salió al cruce. Dijeron que hace dos años y cinco meses vienen denunciando la ineficiencia, la morosidad y la complicidad y el encubrimiento que rodea la instrucción penal.

También señalaron que el juez federal “movilizó cielo y tierra para investigar una pista aportada por una vidente que se convertía en pájaro u otro testimonio, que indicó ver su cuerpo cerca del río”. Para la querella de la causa López, el magistrado hizo allanamientos tardíos y viciados de nulidad.

Con ese clima, es entendible el apartamiento del juez, más allá de si están o no acreditadas la críticas de la querella.

Lo cierto es que la resonante causa que no tiene imputados, tampoco halló a la víctima y tampoco tiene juez a cargo.

En La Plata sólo hay dos jueces federales en lo penal. Por lo que el expediente pasaría a manos del doctor Manuel Blanco. Sin embargo, la querella, -integrada por grupos defensores de los derechos humanos-, tampoco acepta a este magistrado por su falta de compromiso con las causas que tramitan en su juzgado por delitos de lesa humanidad.

Por estos días, la causa López se dirime entre las internas del propio fuero federal, las internas de las partes, la falta de decisiones concretas y de un rumbo seguro. Así, el derrotero es más próximo a la impunidad, que a la verdad y la justicia.

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