El caso de LAPA y el del Concorde

Ambos tardaron una década en llegar a juicio y ambos se limitan al personal técnico. Hasta las figuras y las penas máximas posibles son extrañamente similares.
Esta semana, en Buenos Aires, terminó el juicio por el accidente de LAPA. En paralelo, en París empezó el juicio por el accidente del Concorde que cayó envuelto en llamas cuando despegaba del aeropuerto Charles de Gaulle el 25 de julio de 2000, produciendo 113 muertes. Ambos procesos tienen bastantes similitudes. Por de pronto, la acusación en París es por homicidio culposo o, como lo llaman en Francia, homicidio involuntario. Y la pena es parecida, con un máximo de cinco años de prisión. En el caso LAPA nadie fue preso y todo indica que ocurrirá lo mismo respecto del accidente del Concorde de Air France: las penas serán –según coinciden todos los observadores– en suspenso. En París no hay gerentes de alto rango, ni de Air France ni de Continental Airlines, en el banquillo: los cinco acusados son ingenieros, responsables de aspectos técnicos. En Buenos Aires, los condenados tampoco fueron de alto rango, sino dos gerentes ligados a la parte técnica. Las empresas aéreas y sus dueños no fueron condenados penalmente, ni acá ni allá debieron afrontar indemnizaciones millonarias.

Uno de los aspectos más llamativos del paralelismo es lo que tardaron los dos procesos. El de Francia, nueve años y medio y el juicio podría terminar muy cerca del décimo aniversario. El de la Argentina, diez años y medio, ya que ocurrió en agosto de 1999.

La batalla judicial tiene sus diferencias y sus parecidos.

En París los investigadores sostienen que una pequeña franja de metal se desprendió de un vuelo anterior, de la compañía Continental. Esa pieza quedó en la pista de aterrizaje, el Concorde pasó por encima, explotó un neumático y la deflagración impactó en el tanque de combustible del avión supersónico. El incendio resultante provocó la caída del avión. La acusación contra Continental es por mal mantenimiento de su aeronaves, por lo que están imputados el jefe de mantenimiento y un mecánico que habría puesto mal esa pieza de metal. Al mismo tiempo, en el banquillo de los acusados estarán sentados dos ingenieros de Aeroespatiale, la empresa fabricante del Concorde, a quienes se les imputa no haber hecho caso a las varias advertencias sobre el mal diseño del tanque de combustible. Por la misma razón se acusa a un ingeniero de la autoridad aérea civil de Francia, encargada de controlar técnicamente las aeronaves.

La polémica en Francia consiste en que Continental afirma que el Concorde se empezó a incendiar antes de pisar la placa de metal y que un reventón de neumático no puede producir el estallido del combustible, mientras que Concorde sostiene que no sucede jamás que un avión pierda una parte metálica y quede en pista. Todos coinciden en que el juicio será casi totalmente técnico.

En la Argentina hubo unanimidad en que el gran responsable de la catástrofe del vuelo 3142 fue el piloto Gustavo Weigel, quien desoyó las alarmas que le exigían que aborte el despegue. Sin embargo, las cosas se orientaron a la mala formación, mal control y falta de vacaciones del piloto. Finalmente fueron condenados el gerente de operaciones de LAPA, Valerio Diehl, y el gerente de la línea 737, Gabriel Borsani. Aunque los fundamentos se conocerán el 31 de marzo, parece cantado que resultaron condenados por ser los responsables de que un piloto, sin las calificaciones, la preparación y el descanso necesarios, se siente al comando de un avión.

Tanto en Francia como en la Argentina la acusación penal –no, la civil– está orientada a quien tiene conexión directa con los hechos: ingenieros, técnicos, gerentes específicos. En el plano civil, las empresas sí son responsables y son condenadas con indemnizaciones. Hay un paralelismo también curioso entre ambos juicios: la mayoría de los familiares ya no actuó como querellante, porque acordaron los montos indemnizatorios. En Argentina, LAPA y las compañías de seguros pagaron 42 millones de dólares en indemnizaciones. En Francia, por ejemplo, los acuerdos fueron específicos. Los familiares recibieron el dinero acordado y desistieron de la acción penal. Por supuesto que tanto allá como acá, el Estado, a través de los fiscales, siguieron adelante con el caso, junto a algunos querellantes.

En la Argentina está pendiente la apelación ante la Cámara de Casación, por lo que no se sabe cómo terminará el caso. En principio, nadie irá preso. La calificación es igual a la de Francia, homicidio culposo, y las penas a los dos gerentes fueron de tres años de prisión en suspenso. Los medios periodísticos de Francia pronostican un cuadro similar para el juicio de París. Serán condenados los técnicos o de Continental o de Aeroespatiale y las penas serán en suspenso. En el proceso francés hay un ingrediente adicional: si se comprueba que el factor determinante del accidente fue la pieza que perdió el DC 10 de Continental, esta aerolínea tendrá que pagar indemnizaciones millonarias. Es que hasta ahora, las indemnizaciones sólo las pagó Air France.

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