Un caso con huella policial

Confirmaron que el ex policía bonaerense Juan Manuel Mateos es el único detenido por el robo de expedientes a la Secretaría de Derechos Humanos. Encontraron su huella dactilar. Había sido exonerado en diciembre.
El ex policía bonaerense sospechoso de haber participado en el robo de los expedientes de la Secretaría de Derechos Humanos de La Plata había sido pasado a disponibilidad en diciembre, acusado de encubrir un asesinato. Lo confirmaron ayer fuentes de la investigación, que detallaron que el ex agente –Juan Manuel Mateos, de 26 años, detenido el jueves–, se desempeñaba hasta hace menos de un mes en la dirección de Narcotráfico. El ex policía deberá pasar ahora por ruedas de reconocimiento, ya que ocho personas vieron a los asaltantes.

Mateos fue detenido porque su huella digital apareció en el lugar del hecho, según hicieron saber fuentes de la fiscalía de Marcelo Martini, a cargo de la investigación. Lo arrestaron en su domicilio, donde se secuestraron once mil pesos y unos teléfonos celulares, que todavía no se sabe si son los que los ladrones le sacaron a la secretaria de Derechos Humanos, Sara Derotier de Cobacho.

En la fiscalía esperan que la funcionaria se presente a declarar en las próximas horas (tras el asalto no lo hizo porque se encontraba en estado de shock), para poder acreditar con exactitud qué fue robado. Si bien ya declararon los empleados del lugar, los expedientes y el dinero sustraído estaban dentro de una caja fuerte, cuya llave tenía la funcionaria.

Los antecedentes de Mateos fueron publicados por los medios platenses a mediados del mes pasado, cuando el ex agente se entregó a la Justicia luego de estar prófugo por el crimen de Santiago Pellegrini, un niño de ocho años que recibió un disparo en la cabeza mientras jugaba en la vereda de su casa, en Gonnet. El hecho se produjo cuando tres jóvenes que se desplazaban en el auto de Mateos llegaron al lugar y dispararon contra un vecino, por una disputa que habían tenido con él; una de las balas mató a Santiago. El ex policía quedó imputado en la causa por el delito de encubrimiento agravado y fue separado de la Bonaerense.

Ayer, Cobacho vinculó el robo de los documentos con los "nichos de corrupción" que existen en las fuerzas de seguridad. El asalto ocurrió el miércoles pasado, cuando la funcionaria estaba con su equipo en su despacho. "Habíamos hecho el brindis de fin de año y todos se estaban yendo", contó a Página/12 tras el robo. "Dos personas se presentaron en la mesa de entradas y dijeron que querían hablar conmigo porque venían a traerme un presente. Cuando el recepcionista les preguntó sus nombres lo redujeron, no tuvo tiempo de tocar el botón del teléfono. Con el ruido salió el mozo y también lo redujeron y lo mismo a dos compañeros que entraban, que vieron mi ventana abierta y pasaron a saludar."

Armados, los ladrones esposaron a todos con precintos, se llevaron la notebook de Cobacho y encañonaron a su secretario para que les diera la llave de la caja fuerte. De allí sacaron expedientes. "Tenía el caso del centro clandestino de Arana, del Pozo de Banfield, todo lo del chico (desaparecido en una comisaría, Luciano) Arruga, denuncias de corrupción policial en Almirante Brown, en Malvinas Argentinas y Ezeiza."

La secretaria, que está convencida de que fueron "milicos o polis", ayer agregó que en su notebook "tenía denuncias de corrupción policial", que había recibido su oficina, en el marco de la crisis que enfrenta el gobernador Daniel Scioli con la Bonaerense. Hace quince días, el ministro de Seguridad de la provincia, Carlos Stornelli, había denunciado que policías en actividad y retirados estarían instigando delitos para "desestabilizar" la gestión provincial.

Otra de sus hipótesis es el próximo inicio de juicios contra represores. "En un mes empieza el juicio al (ex comisario) Luis Patti" (en el que ella es querellante), y en marzo se inicia el juicio oral por su propio secuestro, ocurrido el 24 de marzo de 1976. "También empieza el de la Unidad Penitenciaria 9 (de La Plata), que es muy significativo", enumeró.

Derotier de Cobacho fue secuestrada el 24 de marzo de 1976 y estuvo detenida varios meses en centros clandestinos en la provincia de Santa Fe, hasta que fue puesta a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y trasladada a la cárcel de Devoto. Tras su liberación, la persecución persistió sobre ella y su familia: su hijo Enrique Ramón fue detenido desaparecido el 31 de julio de 1977; otro de sus seis hijos, Oscar Manuel, permanece como desaparecido junto a su nuera desde el 1º de diciembre de 1978. Cobacho tiene además un yerno asesinado en 1976 y otro secuestrado en julio de 1977, que continúa desaparecido.

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