El caso de las expendedoras

El faltante de dinero metálico lo padecen cotidianamente miles de capitalinos que emplean el transporte público de pasajeros. Y es que cuando a mediados del 2007 comenzó la aplicación del sistema de máquinas expendedoras de boletos no se tuvo en cuenta la evidente carencia de monedas para el idóneo funcionamiento de un mecanismo que venía trayendo inconvenientes de operatividad en las grandes ciudades argentinas.
Con la suba tarifaria aprobada en la víspera (ver páginas 6 y 7) la problemática en las unidades irá en crecimiento, máxime cuando las quejas de los pasajeros sobre boleteras que "tragan los cambios" continúan en aumento.

El caótico marco llevó a un manejo poco claro en la venta de tarjetas. Incluso en el mismo Concejo Deliberante se llegó a deslizar sobre la existencia de "un mercado negro de monedas" en el transporte público.

Realidad diferente observa el portavoz de la Fetac, Ricardo Harvey, quien por diferentes medios radiales expresó en el inicio de las expendedoras que la preocupación sería "momentánea", y descartó que el faltante de monedas se convierta en uno de los inconvenientes centrales del uso de "boleteras", porque una vez que haya circulación de ellas, "terminará el problema".

En ese aspecto, Harvey se excusó que ya no es un tema que compete a los empresarios, si no más bien son los bancos quienes deben solucionarlo. En ese sentido, el letrado insistió que resta que la gente se adapte a este sistema y comience a haber circulación de monedas en el mercado, y este resquemor de los usuarios pasará a ser "historia pasada".

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