El caso de la cigarra belicosa

Por Mariano Grondona

Según la fábula de la hormiga y la cigarra, mientras ésta pasó cantando los soleados días del verano, aquella almacenó trabajosamente provisiones para el invierno.

Cuando al fin el frío llegó, la cigarra fue a lo de la hormiga tiritando en demanda de ayuda, pero ésta se la negó. En los años del verano que ahora se acaba, otros países como Chile construyeron fondos anticíclicos por lo que pudiera pasar. La Argentina de los Kirchner dilapidó en cambio sus recursos en el barril sin fondo del electoralismo populista.

Pero la cigarra de los Kirchner, además de imprevisora, fue belicosa. Agredió por lo pronto a esa fuente inagotable de divisas que era el campo, el mismo que salvó a Duhalde de la catástrofe de 2002. Cuando las cosas ya iban mal, despojó a los ahorristas que tenían sus fondos en las AFJP, arrojando al país a la inseguridad juirídica que aun hoy está ahuyentando hasta a los ahorristas que pensaban refugiarse transitoriamente en el dólar. Su belicosidad no fue por otra parte exclusivamente interna. Aparte de cortar relaciones con ese prestamista de última instancia que era el demonizado Fondo Monetario Internacional, fue expulsando del país a muchas de las empresas de capital extranjero que habían quedado de la también demonizada década de los noventa.

La belicosa cigarra kirchnerista también incluyó en sus agravios tanto al gobierno de Bush como al capitalismo en general, quizá con la ilusión de que, cuando llegara Obama, todo cambiaría, sin darse cuenta de que el presidente entrante es tan norteamericano como el saliente y que por ello las ofensas a Bush las ha tomado probablemente como propias. Esperemos, en tal sentido, que el contacto telefónico entre el mandatario electo y la Presidenta sea algo más que un contacto formal.

Las "hormigas" del mundo occidental, además, ahora también la están pasando mal en uno de los inviernos más crudos de los que se tenga memoria. Es probable que sólo después de un durísiumo tiempo de transición se repongan. ¿Les quedará por entonces alguna consideración para con la cigarra belicosa?

¿Será posible que la cigarra kirchnerista, todavía, se corrija? Cuando se observa que en la reciente reunión de los G 20 en Washington, la presidenta argentina, que no consiguió en su transcurso ningún interlocutor significativo con excepción del paciente Lula, sólo logró llamar la atención de la prensa internacional por llegar tarde a una fotografía donde posaban 19 jefes de Estado, se llega a la inquietante sospecha de que, aun contra las cuerdas, los Kirchner siguen apegados a su pertinaz ideología de autoproclamados rebeldes contra los Estados Unidos y el capitalismo.

Comentá la nota