Casi 300 ruralistas quieren ser legisladores provinciales o ediles.

En su mayoría, son productores agropecuarios sin experiencia política y representan a la oposición.
El campo no es un partido político, pero tiene una legión de candidatos: unos 300 productores agropecuarios quieren convertirse en concejales, presidentes comunales y legisladores provinciales. Esos postulantes se suman a los 17 ruralistas que buscan bancas en el Congreso nacional.

El fenómeno de los agrocandidatos es consecuencia del extenso conflicto por las retenciones móviles que terminó dirimiéndose en el Parlamento tras el desempate del vicepresidente Julio Cobos. La mayoría de ellos no tiene experiencia político-partidaria.

Los ruralistas se insertaron sobre todo en las dos fuerzas opositoras: por un lado, el justicialismo disidente expresado por Unión Pro, de Francisco de Narváez, y los referentes peronistas Carlos Reutemann, Juan Schiaretti y Alberto Rodríguez Saá, y por el otro lado el Acuerdo Cívico y Social (ACyS), la alianza de Elisa Carrió con la UCR y el socialismo. Pero también hay chacareros en las fuerzas de la izquierda, como la alianza encabezada por el emblemático piquetero Raúl Castells, que postula a dirigentes agropecuarios en Buenos Aires, frente en el que se enroló Horacio Pugnaloni, director de la filial General Villegas de la Federación Agraria Argentina (FAA).

Sólo en esta provincia, donde el oficialismo pone en juego al propio Néstor Kirchner, habrá más de 150 candidatos a concejales y legisladores distritales. En la 2a. sección electoral, Jorge Solmi, también de la FAA, es candidato en segundo término a diputado provincial por Unión Pro, y Jorge Srodek, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), lidera la oferta en la 6a. sección.

"Podemos aportar nuestra capacidad de trabajo y la experiencia de los que vivimos en el interior. Hay que lograr que los más jóvenes puedan establecerse, tener oportunidades y vivir en sus pueblos", afirmó Solmi. En todo el país, pero principalmente en Santa Fe, la FAA colocó más de 80 afiliados en las listas opositoras.

En las filas de Carbap hay unos 130 productores que son candidatos, y se reparten en partes parecidas entre los dos principales frentes opositores. La entidad alentó y facilitó el ingreso de sus socios en la política. La expectativa de esa gente de campo es procurar soluciones a algunos de los problemas propios desde los concejos deliberantes. En sus agendas figuran el estado de los caminos y demás infraestructura rural -como el acceso a la energía eléctrica-, la seguridad, escuelas y servicios sanitarios en zonas productivas.

Marcos Macagno tiene 39 años, nació en el campo de su abuelo materno, en el paraje La Razón, cerca de Saladillo. Fue a la escuela rural que está frente a la tranquera del establecimiento familiar. Macagno es de los "chicos lindos autoconvocados" -como los definió Carrió- que se pasó a la política y es candidato a concejal por esa fuerza. "La gente de campo quiere que seamos su nexo con el municipio y la provincia", dijo. Estos productores -que tuvieron un protagonismo en los cortes de ruta que marcaron el conflicto por las retenciones- consiguieron puestos expectantes sobre todo en el ACyS.

El movimiento Pampa Sur, que busca convertirse en el partido del campo, presenta candidatos a presidentes de comuna en siete distritos santafecinos y apoya a varios candidatos a concejales de Unión Pro en Buenos Aires. "Seguimos el ejemplo del Partido Nacional australiano, que se llamó Partido del Campo a principios del siglo XX, y empezamos como ellos a hacer alianzas distritales", explicó Miguel Saredi, que preside el grupo.

La Sociedad Rural Argentina (SRA) colocó un candidato. Lo hizo en la ciudad de Buenos Aires, donde Arturo Llavallol, secretario de la entidad, busca una banca en la Legislatura por el Frente Es Posible, de Rodríguez Saá. "Queremos ser la voz del campo en la ciudad", afirmó.

Hay 17 ruralistas que buscan convertirse en diputados nacionales -podrían entrar entre ocho y diez-. El sector presentó una plataforma política en Córdoba que logró instalar en las propuestas de distintos partidos.

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