Casi nadie entiende ni respeta los "cajones" para carga y descarga

Casi nadie entiende ni respeta los
Son los rectángulos azules pintados en las calles, donde los autos particulares no pueden estacionar nunca. Si un conductor los ocupa, el vehículo es llevado por la grúa. Faltan carteles explicativos y donde los hay, la gente los ignora.
Hace más de cinco meses, el Gobierno porteño lanzó su plan para regular la carga y descarga de mercaderías en el Macrocentro, con áreas en las calzadas reservadas para los camiones y utilitarios. Con eso buscaba resolver uno de los principales obstáculos para el tránsito. Pero entre el poco respeto de la gente y la falta de controles, el sistema está en problemas y en la calle la confusión reina.

El desorden en la carga y descarga genera múltiples inconvenientes de tránsito. Los camiones y utilitarios, al parar en cualquier calle, bloquean el flujo vehicular. Durante la gestión de Aníbal Ibarra en la Ciudad se puso en marcha el sistema por el cual se pintaba una parte de la calzada con una línea punteada azul, a las que se llamó "cajones". Por falta de controles, esa iniciativa naufragó por completo, el cumplimiento era nulo.

El macrismo decidió retomarlo, y mientras en la Legislatura el bloque PRO impulsaba un proyecto de ley bastante restrictivo (impedir el ingreso al Macrocentro de los camiones de mayor porte, por ejemplo), el Ejecutivo lanzó, el 23 de septiembre, su plan.

La idea fue pintar unos 750 cajones, pero ponerlos en un área más grande (entre avenida Belgrano, Pueyrredón/Jujuy y el Bajo). Además, se planteó un esquema de horarios y colores: en los de color azul se puede operar la carga y descarga las 24 horas; en los celestes, entre las 17 y las 8; y en los amarillos, entre las 20 y las 11. Hay que aclarar que en ningún cajón y en ningún horario se permite el estacionamiento de autos particulares, y los vehículos de cargas sólo pueden parar durante media hora. El día de la inauguración, el propio Mauricio Macri se sacó una foto pintando un cajón azul sobre la avenida Córdoba.

Pero ya de entrada aparecieron algunos problemas, como que no se colocaron todos los carteles indicadores de horarios que hacían falta. Otro fue que, pese a lo anunciado, finalmente todos los cajones fueron pintados de azul, lo que aumenta la confusión porque los carteles sí tienen los tres colores (ver Cómo funciona).

Hoy, a casi seis meses del inicio del plan, la gente sigue confundida.

Clarín recorrió el Centro, Balvanera y San Telmo. Los autos particulares estacionaban en los cajones a cualquier hora, lo que dejaba sin lugar a los transportistas. "No tenía idea de que esto se usaba para carga y descarga", dijo un hombre que recién dejaba su auto en un "cajón" azul en Boulogne Sur Mer y Corrientes.

Otros ejemplos:

En Balvanera los transportistas se quejaron de la falta de lugar para estacionar. Uno de ellos, Mario Pizzi, contó: "Los autos no respetan nada. Ocupan todo, pero si nosotros estacionamos fuera del cajón nos ponen multas de entre $ 37 y $ 150".

También hay zonas en donde los "cajones" están mal marcados y es difícil verlos. A pesar de ello, las grúas se llevan los autos mal estacionados. Por ejemplo, en Chile y Balcarce, donde Lucas, un comerciante, contó: "Cuando paran los autos les avisamos que los corran porque si no la grúa se los lleva. El cartel está hace apenas un mes y medio. La línea está despistada hace cinco meses".

En Montevideo y Corrientes había un cartel a un metro y medio de alto, casi imposible de ver. Ricardo Blanco, comerciante de la zona, contó: "Hace unas semanas estaba todavía más abajo. La gente está furiosa y tiene razón, porque las cosas no están claras pero la grúa sigue pasando".

En Larrea y San Luis hay un cajón azul que no tiene cartel.

Fuentes del Gobierno porteño reconocieron que "el tema de los colores fue un error de comunicación, siempre supimos que iban a ser azules. Alguno celeste puede haber, pero por un tema de la pintura, no para distinguir horarios. En cuanto a los controles, no hay operativos especiales para la carga y descarga sino que se controla el mal estacionamiento en general. Es cierto que falta, pero vamos mejorando, sobre todo desde que se sumaron grúas y se habilitó la playa de secuestro bajo el Obelisco. El gran tema es que la gente comprenda que en los cajones no se puede estacionar".

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