Casi 4 horas de cola para iniciar el trámite de DNI.

En el Registro Civil de Pocito hacen fila desde las 4 de la mañana para adquirir uno de los 20 turnos.
A las 4 de la mañana, una pareja que vive en Pocito Norte llegó al Registro Civil de ese departamento, con caras de sueño y acompañados por un cuñado que se había dispuesto a madrugar para llevarlos en su auto. Es que a esa hora de la noche no existe servicio de colectivos y el único modo de hacer un trámite en esa entidad es realizar una cola de unas 4 horas. Esto permite obtener uno de los 20 turnos que entregan para poder ser atendidos recién a las 8. Una situación nada cómoda si además se tiene en cuenta que luego de ese sacrificio, el trámite para obtener o renovar el Documento Nacional de Identidad aún no está completo, ya que después de un año y medio las personas deben hacer la misma cola para retirarlo.

Luego de veinte minutos, los tres primeros en llegar al lugar se decidieron a sentarse a orillas de un cantero en la vereda lamentándose por no haber llevado el mate. En ese momento observaron que otras personas los acompañarían en la larga espera. Era Raquel, que fue hasta el lugar con sus dos hijas para renovarles el DNI. Ellas ya conocían la situación, era la tercera vez que visitaban la entidad para hacer el trámite. "La primera vez llegamos a las 6 y la segunda a las 5 y ya no había turnos", explicó la mujer, más enojada que dormida.

Así fue sucediendo la llegada de diferentes personas, entre ellos Alan, que iba por segunda vez acompañado de su tío. Buscaba renovar su documento luego de haber cumplido los 16 años. La primera vez que lo intentaba había llegado tarde, por eso ese día se dispuso en estar en la vereda del Registro Civil a las 5 de la mañana.

Ese fue el momento en que el cuñado de la primera pareja decidió abandonarlos para irse a dormir al auto, después de bostezar unas cuantas veces.

A partir de entonces las personas se iban acercando al lugar y como si todos se hubiesen puesto de acuerdo, al llegar preguntaban "¿quién es el último?". Esto les permitía no tener que hacer la cola y sentarse a esperar en el cantero o el escalón de la puerta, sabiendo detrás de quién se tendrían que ubicar cuando llegara el momento de formar la fila.

Algunos de los que hacían la vigilia conversaban entre sí, otros sólo esperaban en silencio, pero por las continuas miradas a los relojes era notable que el tiempo pasaba lentamente para todos y la espera se hacía larga.

Entre las charlas se pudo escuchar que en algunas oportunidades, para no hacer semejante cola desde la madrugada, las personas deciden pagar para que alguien les guarde el lugar hasta que lleguen las 8 de la mañana, así van directamente a hacer el trámite.

Entre conversación y conversación, por fin a las 7:30 la encargada del Registro Civil llegó al lugar. Inmediatamente las alrededor de 50 personas que estaban esperando armaron la fila, según su orden de llegada. Pero al momento de ingresar al edificio para recibir uno de los 20 preciados números, una chica, que había llegado a la vereda alrededor de las 6:30, intentó colarse en la fila. Eso provocó el enojo generalizado del grupo, que no dudó en poner las quejas a la encargada del Registro Civil, quien decidió sacarla de la cola.

A pesar del esfuerzo, luego del reparto de números, muchas de las personas que habían visto el amanecer en el lugar no llegaron a obtener su turno, por lo que tendrán que volver y pasar nuevamente por esa situación que se repite día tras día.

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