Casas bien aisladas permiten ahorrar 40% de energía

A esa conclusión llegó un estudio del INTI. La experiencia alcanza al verano y el invierno.

Si las viviendas rionegrinas estuvieran bien aisladas, los usuarios residenciales ahorrarían el 40% de sus facturas de luz y gas

Los usuarios residenciales de la provincia de Río Negro podrían ahorrar hasta el 40,4 por ciento de sus facturas de luz y gas mediante el uso de aislamiento térmico en los techos, paredes, pisos y aberturas de sus viviendas. Así lo asegura el documento "Uso Racional de la Energía" del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial).

El sector de la vivienda consume un tercio de la energía generada en nuestro país, según el INTI. Por lo tanto, la reducción de esa demanda permitiría, además, aprovecharla con fines productivos, evitando así eventuales crisis energéticas. En tanto, para los usuarios residenciales significaría disminuir las erogaciones en materia energética.

La aplicación de la norma IRAM 11605 de Acondicionamiento Térmico de Edificios podría reducir ese consumo en al menos un 50 por ciento, en el caso de que se contemplara el uso de un material aislante térmico de 20 milímetros de espesor sobre un techo plano de edificios o una vivienda individual con cubierta tradicional de tejas o chapa metálica.

Incluso si se tomara el nivel "recomendado" por la norma, mediante una aislación térmica mayor de 50 milímetros de espesor, esa demanda disminuiría por encima del 70 por ciento.

Las ventajas del ahorro energético involucran dos aspectos: el medioambiental y el económico.

En el primer caso, ese esfuerzo se justifica en que más del 60 por ciento de la energía generada en nuestro país parte de fuentes térmicas y nucleares, es decir de recursos no renovables. Y en el marco del Protocolo de Kioto, la Argentina está comprometida a no incrementar las emisiones de gases de invernadero y promover la eficiencia energética en forma continua.

En nuestro país, apenas un 30 por ciento de las construcciones cuenta con algún tipo de aislación, y en la mayoría de los casos sólo incluye el uso de estos productos en el techo.

Al importante ahorro energético que se alcanzaría en invierno si las viviendas estuvieran bien aisladas, se le debe agregar un ahorro aún mayor de energía destinada a refrigerar en la época estival.

Este aspecto cobra especial importancia si se tiene en cuenta la falta de energía que ya el año pasado obligó a bajar el consumo durante el verano y que hasta paralizó industrias en algunos horarios.

Cualquier ahorro energético hogareño, según el mismo informe, permitirá que la misma pueda ser utilizada en transporte, industria y otras actividades de elevada demanda.

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