Casaretto pidió una "respuesta caritativa"

Casaretto pidió una "respuesta caritativa"
Al visitar Mendoza, el titular de Pastoral Social respaldó los dichos del Papa sobre la indigencia
MENDOZA.? "Tenemos mucho temor de que el bicentenario se convierta en una sucesión de actos recordatorios, pero no podemos dejarlo pasar sin enfrentar el problema más grave del momento, que es la exclusión social y la pobreza."

Lo señaló anoche el obispo de San Isidro y presidente de la comisión episcopal de Pastoral Social, monseñor, Jorge Casaretto, durante una exposición donde presentó el documento del Episcopado "Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad".

En la ocasión advirtió que debido al empobrecimiento de los argentinos "hay hermanos que pasan por situaciones de infrahumanidad" y reiteró los dichos del Papa sobre la "situación escandalosa" que vive el país debido al aumento de la indigencia.

En ese sentido, dijo que Benedicto XVI "no es un papa desinformado" y recordó que la imagen que tiene de nuestro país es fruto de los testimonios que le transmitieron los obispos argentinos en sus recientes visitas a la Santa Sede.

Como propuesta de la Comisión de Pastoral Social, indicó que las autoridades deberían elaborar una ayuda económica universal para la población en situación más crítica, pero advirtió que "no debe ser definitiva, porque los planes sociales siempre serán parches que si no están bien canalizados pueden generar una cultura de la dádiva".

Por otro lado, informó que la experiencia de los sacerdotes en su actividad de pastoral social ha permitido encontrar "chicos que están en la droga". "Chicos que nos dicen que no les importa matar porque no les importa que los maten y ésta es la gran pobreza: haber perdido el sentido de vivir", amplió el obispo de San Isidro.

En consecuencia, monseñor Casaretto llamó a "encarar con fuerza este problema y que sean la pobreza y la exclusión el gran eje que movilice a todas las fuerzas de los argentinos para el bicentenario".

"Gran preocupación"

En ese orden de ideas, consideró urgente "generar una respuesta caritativa de la comunidad".

En otro tramo de su exposición, el prelado se refirió a los cambios que sobrevinieron en el escenario nacional tras las elecciones del 28 de junio último.

Sostuvo que "los políticos han adquirido una autoridad moral mayor" e interpretó que, como consecuencia del resultado electoral, "ocurrió una reorganización del Poder Legislativo que puede ser el gran contexto del diálogo y el debate positivo que necesitamos los argentinos".

En ese sentido, reconoció que "el tema de la pobreza está siendo asumido como una gran preocupación". Y negó que sea dificultoso para la Iglesia dialogar con el gobierno nacional.

Dijo que, por el contrario, los obispos tienen contacto permanente con los ministros del Ejecutivo nacional.

También destacó que la Argentina "necesita generar una nueva dirigencia, motivada por una función de servicio con el deseo de ver a la política como un servicio al bien común".

El obispo de San Isidro hizo la presentación del documento en el cine del sindicato de Luz y Fuerza de Mendoza, colmado por más de 700 personas. Una actividad similar había cumplido algunas horas antes en la ciudad de San Juan.

Casaretto estuvo acompañado por el arzobispo de Mendoza, monseñor José María Arancibia, y el obispo auxiliar, monseñor Sergio Buenanueva.

Escucharon a Casaretto el vicegobernador mendocino, Cristian Racconto, y el rector de la Universidad Nacional de Cuyo, Arturo Somoza, entre otras autoridades provinciales.

Monseñor Casaretto hizo una aclaración sobre el sentido del documento sobre el bicentenario: "Los obispos no queremos ningún protagonismo, sino hacer un aporte porque no es posible permanecer indiferentes ante estas situaciones".

Antes de esta exposición, Casaretto se reunió con el gobernador, Celso Jaque, y con numerosos representantes de los cultos, el empresariado, la política y la cultura de Mendoza, con quienes dialogó sobre la forma de abordar la urgencia de combatir el hambre.

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