La Casa Rosada se despega del escándalo.

Negó presiones para remover al recaudador, aunque admite el malestar por sus cuestionamientos.
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, resumió en una pregunta cuál sería la estrategia pública del Gobierno: "¿Desde cuándo tenemos que opinar de un funcionario provincial? Es una decisión de Daniel Scioli qué hacer con su gabinete".

Ni bien se conoció la noticia, el Gobierno ayer negó presiones políticas en contra de Santiago Montoya, decidió no opinar sobre sus cuestionamientos y se despegó de su ruidosa renuncia como recaudador bonaerense.

"El Gobierno no tiene nada que decir sobre Montoya", insistió anoche Randazzo ante LA NACION del otro lado del teléfono.

-¿No hablaron con Scioli sobre este tema?

-No hablamos con él. El Gobierno no tuvo nada que ver. Los funcionarios provinciales los pone y los saca Scioli.

-¿Nunca evaluaron que Montoya fuera candidato?

-El Gobierno jamás le ofreció ninguna candidatura.

-¿Qué opina de sus críticas?

-No tenemos nada que decir sobre Montoya.

Los principales funcionarios de la Casa Rosada anoche optaban por el mismo hermetismo público. El objetivo: dejar en manos de Scioli y sus hombres las aclaraciones políticas acerca de la salida de jefe de la Agencia de Recaudación bonaerense.

En privado, sin embargo, sólo hubo cuestionamientos. "¡No puede salir a opinar políticamente!", se quejaba ayer una fuente del Gobierno. En la Casa Rosada cayeron mal sus comunicados y sus críticas políticas a la administración nacional. Insistían con que su postura "perjudicaba" al gobernador.

Pero no sólo sus declaraciones provocaron mal humor. Algunos funcionarios anoche tenían la teoría de que el propio Montoya había preparado el terreno para "victimizarse" y encontrar una excusa para irse.

"¡Se desubicó!", repetía un ministro entre sus colaboradores antes de que la renuncia del funcionario se hiciera pública. El ex presidente Néstor Kirchner repetía algo parecido entre hombres de su confianza.

Según pudo saber LA NACION, la semana pasada hubo conversaciones en Olivos sobre una eventual postulación de Montoya. Enseguida, la idea llegó a oídos de algunos colaboradores de Scioli. Cuando el ahora ex recaudador se enteró, enojado, quiso hablar con el gobernador, pero era tarde: el rumor ya estaba en los medios. Fuentes cercanas a Montoya sostenían que la información se había filtrado a través del Gobierno.

En la Casa Rosada ayer no desmintieron esa versión. Pero concentraron el enojo en la respuesta "desmedida" de Montoya, mientras evocaban su vínculo con Felipe Solá.

Comentá la nota