La casa radical no está en orden

El ex presidente se molestó por la invocación que hizo Lilita de su nombre para acercarse a la UCR. Y dijo que existen diferencias “ideológicas” con la Coalición Cívica.

Una crítica ahí. Alfonsín no dejó pasar ni veinticuatro horas para castigar a su ex correligionaria por medio de una carta pública.

La flamante alianza entre la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica se encontró ayer con su primer detractor en la oposición. Raúl Alfonsín difundió una carta en la que aclaró que él no impulsa “la realización de frentes electorales que a veces nada tienen que ver con las respectivas posiciones ideológicas de los partidos” y que eso es “lo que ha ocurrido con la Coalición Cívica y además con la UCR”. Por si fuera poco, el ex presidente dejó trascender que se sintió usado por Elisa Carrió.

“Escuché lo que pidió Alfonsín, quise darle eso, mostrárselo, a una persona que amé y con quien tuve enormes diferencias. Es para él”, había dicho, pocas horas atrás, Carrió, para justificar su acuerdo con la UCR y su encuentro con Gerardo Morales.

Alfonsín no tomó a bien la dedicatoria y tampoco le gustó leer en los diarios de los últimos días que él conversaba a menudo por teléfono con la dirigente chaqueña. “No se hablan desde que ella lo fue a visitar a su casa. Esa información no es cierta, son operaciones mediáticas. Eso tampoco le agradó”, explicaron las fuentes consultadas por Crítica de la Argentina.

Alfonsín también habló de Carrió oficialmente. En la pequeña carta, explica que durante el descubrimiento de su busto en la Casa Rosada y en el acto en su homenaje en el Luna Park, señaló que la oposición debía dialogar entre sí para “realizar el análisis de los problemas más acuciantes del país”. “Estas dos exposiciones han sido interpretadas, reconozco que con alguna razón, como que procuraba la realización de frentes electorales”, sostuvo. Y, en el cierre del documento, precisa: “Quiero aclarar nuevamente que ésa no fue mi intención, aunque agradezco los elogiosos conceptos vertidos por mi amiga Lilita Carrió”. Sonó a ironía.

Elisa Carrió, esta vez, prefirió economizar las palabras. “Yo entiendo profundamente el equilibrio que tiene que hacer”, comunicó, escueta. No fue la única que quedó perpleja. El presidente del Comité Nacional de la UCR, el diputado Gerardo Morales, le atribuyó la movida de la carta ex presidencial a otro histórico operador: el bonaerense Leopoldo Moreau. Eso le agregó un capítulo más a la polémica.

“Moreau no escribió la carta. Y Alfonsín no va a hacer algo en función de Leopoldo Moreau. Hay una sola persona interesada en que se diga eso: Leopoldo Moreau”, aclaró Ricardo Alfonsín. Las repercusiones, además, llevaron al hijo del ex presidente a informar que lo que su padre quiere es que el radicalismo no vuelva a cometer los mismos errores de otros años. “Este diálogo debe incluir no sólo a la fuerza que lidera su amiga Lilita, sino también a otras fuerzas políticas, como los socialistas y los que se fueron a la Concertación Plural y hoy quieren regresar”, subrayó Alfonsín hijo.

Una crítica con la sombra de Cleto

Detrás de las advertencias de Raúl Alfonsín de no promover alianzas “que nada tienen que ver con las posiciones ideológicas de los partidos”, se cuela un nombre: el de Julio Cobos. Alfonsín está convencido de que la reconstrucción de la UCR debe hacerse con el protagonismo del hombre del “voto no positivo”. Y eso le impone distancia con la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

En los últimos meses, Lilita apuntó una y otra vez sus dardos al vicepresidente. El mismo día en que se formalizó la alianza, le preguntaron por Cleto y Carrió respondió con dureza: “Con el Gobierno no hablo”, dijo. En un futuro, los dos podrían disputar el sillón presidencial.

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