"En mi casa se pelean por la 10".

Messi íntimo con Olé. La disputa familiar por la mítica camiseta, qué le dijo Diego cuando se la dio, la ovación de los hinchas, y por qué gritó más el 2-0 que su gol.
En mi casa están todos contentos por cómo se dio todo, porque usé la 10, porque ganamos, porque hice un gol...

-Y porque les llevaste la 10 a tu mamá Celia y a tu hermano Matías...

-Je, se están peleando por las camisetas, no sé si una va para mi hermano Rodrigo, que está en Barcelona, y la otra parece que se queda acá, je... Se van a arreglar entre ellos.

Hay un Messi, el admirado en todos los rincones del planeta. Y hay otro, "el Leo" (así, con "e"), como le pusieron sus compañerito de Inferiores recién llegado a la Ciudad Condal. Hay un Messi, figura en el Dream Team de Guardiola. Y está ese Leo timidón, querible, que mantiene la frescura de su primera nota con los cronistas de Olé cuando apenas era un bajito que tiraba paredes con Cesc Fábregas y Gerard Piqué en el división Cadetes del Barsa (ganaban por afano, en serio). Eran días en los que aún ni lo conocían quienes hoy lo entrevistan por TV, pero que, con la 10 blaugrana en su espaldita, ya pintaba para ser el futuro crack de la Selección. "¿Te acordás de aquella nota?", recuerda, como volviendo a las fuentes, el flamante 10 de la era Diego Maradona.

-Leo, cuando te encaró Maradona y te dijo "vení, vamos a hablar un ratito...", ¿te la veías venir?

-¿Qué cosa?

-La 10.

-Me sorprendió, sinceramente no lo esperaba porque además yo había dicho que me daba lo mismo el número de la camiseta. Pensé que íbamos a charlar del partido, no sé...

-¿Pero te daba igual o estabas esperando que te llamara? ¿No sentías la ansiedad de saber si la 10 iba a ser tuya?

-No, porque era verdad lo que había dicho antes. Me daba lo mismo la 18, la 10... Fue muy especial porque salió de él sin que se la pidiera. Me dijo: "vas a llevar la 10 de mi Seleccion". Y eso es algo muy importante.

-En una encuesta realizada en Olé, los hinchas ya habían anticipado que querían que la usaras vos: ¿Estabas al tanto?

-Sí, fue muy lindo. Siempre sentí el cariño de la gente. Y habiendo tantos buenos jugadores en esta Selección, que yo sea el elegido me hace sentir muy bien.

-¿Necesitabas una ovación así? ¿Fue la primera vez que te sucedió en el Monumental?

-No sé, pero hubo otros partidos también en los que recibí una ovación. Lo del sábado fue algo hermoso por cómo se dio todo: la fiesta que se vivió, el triunfo, los goles, quizá por eso se notó más.

-¿A tu gol lo tomaste como un desahogo?

-Lo viví más de lo normal porque era un partido importante para nosotros, ese gol abría el partido, lo estábamos buscando y llegó.

-¡Pero gritaste mal el segundo, el de Tevez!

-Porque daba la tranquilidad que necesitábamos. En el partido con Perú, por ejemplo, íbamos ganando 1 a 0 y nos empataron. Y este 2-0 era el gol de la tranquilidad, el que nos iba a dar calma para seguir jugando y llegar al triunfo.

El Leo se pierde en las páginas de Olé. Sentado al aire libre, repasa junto a Matías las imágenes de un 4 a 0 inolvidable. A unos metros lo espera Juanjo Brau, el prestigioso fisioterapeuta del Barcelona que viaja a la Argentina ante cada convocatoria de la Pulga. Enseguida, los hermanos están pendientes de una imagen que logran rastrear en la computadora portátil del fotógrafo: se ve la salida al campo de juego de Lionel y su sobrino Tomy. Encontrada la escena, el 10 sonríe como si acabara de marcar otro gol. Así de simple es el rosarino en la intimidad.

-¿Fuiste consciente de que estabas jugando un partido histórico, con Maradona como técnico por primera vez en unas Eliminatorias?

-Sí, sabíamos que era un partido especial por todo lo que significa Diego en el banco, justo su primer partido acá y además, por lo importante que es jugar en Eliminatorias. Necesitábamos los tres puntos y dejar una buena imagen delante de toda la gente de nuestro país.

-¿Lo viste a Diego saltando al ritmo de "el que no salta es un inglés"?

-Sí, lo vi. Y lo de los hinchas fue increíble, impresionante. Esperábamos que fuera así, lo veníamos hablando durante la semana, pensábamos que la cancha iba a ser algo tremendo y pasó. Desde adentro se siente.

-¿Cuánto motivan los cartelitos que pega Maradona en los vestuarios?

-Todo suma. Eso y sus palabras, la motivación de todo lo que significaba el partido. Todo fue muy especial, salió redondo.

-¿Te quedan sueños?

-Claro.

-¿El próximo?

-Seguir de esta manera con la Selección y poder demostrar en cada partido como lo hice contra Venezuela. Quiero seguir creciendo con todo este grupo. No hay nada más lindo que la Selección siga haciendo grandes partidos.

Y que siga luciendo el mágico 10 en la espalda. Como regalo para sus familiares. Y como regocijo de los argentinos.

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