La casa es mía, mía y mía

Por D. Schurman

Con millonarias reformas en la Rosada, y estrategias para recuperar la iniciativa política, los Kirchner dan cuenta sobre sus deseos de eternizarse en el poder.

La decisión oficial de eliminar el helipuerto de la Casa Rosada, por donde huyó Fernando de la Rúa, conlleva toda una carga simbólica. Pero el proyecto continuista de los Kirchner también se refleja en otras onerosas reformas edilicias que se encuentran en pleno proceso licitatorio.

Eclipsado por el debate de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el 18 de septiembre el Gobierno realizó la apertura de sobres con las ocho ofertas para lavar la cara del Salón de Conferencias.

Es donde Cristina, desde un atril al que los medios le dedicaron frondosos artículos, suele impartir las verdades relativas de su gestión.

El valor estimado del trabajo, que figura en documentos públicos a los que accedió Crítica de la Argentina, es de 5.398.892 pesos y las empresas que compiten son Rol Ingeniería, Casago, Niro Construcciones, Teximco SA, Azzolini Construcciones SRL, Altieri e hijos SA, Vivian Hnos. Sacifi y Gutiérrez y Asociados (UTE). La obra proyectada reformula la disposición y el nombre del lugar, que pasará a llamarse Salón de los Escritores. También ofrece un espacio para la transmisión de imágenes internacionales y otro para la conexión de computadoras con servicio de internet.

El plan de Cristina es hacer chapa y pintura para dejar la Rosada lo más parecida a su construcción original. Esto es, quitar las oficinas y los separadores de durlock que fueron reproduciéndose con la sucesión de los gobiernos. Ya inauguró el Salón de las Mujeres y más recientemente el de los Científicos, donde se ven imágenes de Carrillo, Klimovsky, Favaloro y Milstein, entre otros, además de una mesa que utilizaba Eva Perón en su fundación.

La Presidenta acaba de abrir otra licitación para levantar las añejas baldosas del Patio de las Palmeras y reemplazarlas por réplicas de las originales. De acuerdo con los informes técnicos, el valor de la obra está estimado en 717.049,60 pesos. En este caso, los nueve oferentes son Kir SRL, Ing. David Bonaldi, Rol Ingeniería SA, Ingear SRL, Conibra SRL, Demoliciones Técnicas SA, Ciudad Obras, Montajes e Instalaciones, Grim Constructora SRL y Construcciones Dyk SA.

Las obras son supervisadas por Oscar Parrilli. El secretario general de la Presidencia fue también el que aprobó la licitación para reestablecer los lucernarios que están sobre las escaleras Francia e Italia, que desembocan en el Salón de los Bustos. Son dos claraboyas ubicadas en el techo que permiten la iluminación natural de los peldaños. Según fuentes gubernamentales, tras los bombardeos de 1955 a Plaza de Mayo esos ventanales fueron tapados con una losa por razones de seguridad.

De acuerdo con los informes técnicos, el trabajo le costará al Estado 232.857,14 pesos y las empresas que compiten para ganar la licitación son Ing. David Bonaldi, Hebras SA, Grim Construcciones, Construcciones Industriales Avellaneda SA y Demoliciones Técnicas SA.

El miércoles y jueves de esta semana habrá dos nuevas compulsas. Una para pintar el Salón de los Bustos, donde se anotaron seis firmas, y otra para la instalación de aires acondicionados, que ya tentó a 22 empresas. En todos los casos, la Comisión Nacional de Monumentos y Edificios Históricos y los historiadores del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) orientan en la selección de materiales y pinturas.

El lavado de cara también incluye una millonaria remodelación del subsuelo y galerías adyacentes del Museo de la Rosada. En ese lugar se emplazará el mural Ejercicio plástico, del artista mexicano David Siqueiros. Una vez concluido, se habilitará la Plaza Colón, también ubicada en la parte posterior de la Casa de Gobierno, para recibir a visitantes especiales y delegaciones extranjeras.

No le será sencillo a Cristina justificar el lifting de la Rosada. En un país con urgencias, la pregunta cae de madura: ¿esos fondos no deberían destinarse a la ayuda social? Al gobierno el planteo le suena maniqueo. Considera que las acciones de refacción y de contención no son excluyentes. Y pone de ejemplo la inversión de 1.500 millones de pesos anunciados por Cristina para crear 100 mil puestos cooperativistas en el marco del Plan de Ingreso Social con trabajo.

Con esa misma lógica, defiende a ultranza el megaplán federal de actividades para el Bicentenario. Uno de los artífices es el secretario de Cultura, Jorge Coscia. El puntapié inicial lo dará la Presidenta con un acto en la Antártida programado para el 4 de enero.

El kirchnerismo no construirá la ilusión de su permanencia en el poder después de 2011 únicamente ornamentando la Casa Rosada o con los fuegos de artificio que alumbrarán las celebraciones por los doscientos años de la Revolución de Mayo.

El afán continuista empujará a los Kirchner a una búsqueda desesperada por recuperar la iniciativa política. Una de las maneras será enviando proyectos de ley al Congreso antes de que cambie su composición, el próximo 10 de diciembre. Entre las primeras propuestas está la eliminación del delito de calumnias e injurias.

Se trata de una tipología que los funcionarios han usado reiteradamente para condicionar el trabajo de los periodistas, especialmente los relacionados con causas sobre corrupción en la administración pública. Su eliminación es un histórico reclamo de las entidades de prensa.

Hay otro paquete que Cristina anticipó en un acto homenaje a los integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con motivo de conmemorarse el 30º aniversario de su visita al país. El mismo incluye: un nuevo procedimiento para la obtención de muestras de ADN que resguarde los derechos de los involucrados; la modificación de la legislación que regula el banco nacional de los datos genéticos, y la reformulación del Código Procesal Penal de la Nación para dar garantías a las víctimas en los procesos de crímenes de lesa humanidad.

Si aquel confeso plan del 4 X 4 (según el cual Néstor y Cristina Kirchner se alternan el mando a lo largo de 16 años) pretende ser con acompañamiento de sectores progresistas, difícilmente alcance con gestos acotados a los derechos humanos.

Hay numerosas asignaturas pendientes. Una de ellas, imperdonable, teniendo en cuenta la tasa de crecimiento de los seis años de gestión K: la injusta distribución de la riqueza. ¿Se llevará adelante alguna vez una reforma tributaria? ¿Habrá una nueva ley de entidades financieras?

En tren de reclamos también podría preguntarse si algún día verá la luz una reforma política, cuyo nuevo prototipo se bosqueja en el despacho del ministro del Interior, Florencio Randazzo.

Por ahora lo que dejan ver los Kirchner es la flamante cosmética de la Casa Rosada y la firme decisión de eliminar la plataforma donde años atrás se depositaba el helicóptero presidencial. Una manera de demostrar, aunque sea simbólica, que aquella fantasía escapista que alimentaron tras el voto "no positivo" de Julio Cobos dejó de estar en sus cabezas y que, por el contrario, el proyecto de perpetuarse en el poder volvió con fuerza.

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