Una casa que no está en orden

Una casa que no está en orden
Más de la mitad de los miembros del bloque radical quieren desplazar de la presidencia al ultracobista Oscar Aguad. Le cuestionan su proximidad con el PRO y su papel en la discusión de la ley de medios audiovisuales. En su reemplazo impulsan a Ricardo Alfonsín.
La situación del bloque radical en Diputados es casi insostenible. Las diferencias de un grupo mayoritario con el jefe de la bancada, el ultracobista Oscar Aguad, estallaron a partir del levantamiento en la sesión en la que se trató el proyecto de Servicios de Comunicación Audiovisual y que dejó a la UCR pegada al PRO y al PJ disidente. "Yo me hubiera quedado a plantear nuestra posición", le dijo a Página/12 el diputado electo Ricardo Alfonsín, el hombre que le disputa el liderazgo al cordobés a partir del 10 de diciembre. Las diferencias no salieron a la luz durante el debate, pero produjeron una implosión que no pasará sin consecuencias políticas en el seno del radicalismo. Además del cambio de estrategia por parte de los senadores, los legisladores enfrentados con Aguad buscarán reemplazarlo y para eso redactaron una carta dirigida al presidente del partido, Gerardo Morales, adelantándole que no permitirán ningún acuerdo con Julio Cobos que asegure su continuidad.

Tal como publicó este diario, durante la sesión que dio media sanción a la ley de medios audiovisuales un grupo de diputados le había pedido al oficialismo una serie de modificaciones para votar a favor en general. Según los responsables de la movida, el kirchnerismo tardó en responder y Aguad les ganó de mano con la idea de levantarse del recinto, denunciando las irregularidades en las formas. Lo acordado hacia dentro del bloque era que en caso de retirarse, lo harían al momento de la votación, recién después de la exposición de Aguad, algo que estaba previsto pasada la medianoche. "Tuvo más diálogo con Federico Pinedo que con los socialistas", se quejó ayer una de los hombres más importantes de la UCR.

Finalmente, el Frente para la Victoria concedió hacer las modificaciones, pero los legisladores radicales ya no estaban en el Parlamento y la movida fracasó. "Todavía no hubo un espacio de reunión ni de tiroteos, porque después de la sesión se rajaron todos", relató un radical que conoce a la perfección los entretelones parlamentarios. Pero la bronca quedó guardada hasta hoy al mediodía cuando se producirá el primer choque en la reunión de bloque para discutir el presupuesto 2010.

Las diferencias con el cordobés no se concentran solamente en la estrategia parlamentaria. Los diputados de la línea interna de la UCR que se referencia en Alfonsín, además de cuestionarle su proximidad con el macrismo y el peronismo disidente, recuerdan su procesamiento judicial cuando fue interventor de la capital de Corrientes durante el gobierno de la Alianza. La Justicia lo investigó por el manejo irregular de varios millones de pesos, pero la causa prescribió.

En ese contexto, de los 33 diputados que actualmente tiene el radicalismo, veinte ya firmaron esa nota remitida a Morales, en la que le advierten que no aceptarán un eventual acuerdo con el cobismo que se produzca en las oficinas del Comité Nacional o en el despacho del vicepresidente en el Senado. En concreto, le marcan la cancha al senador jujeño para que no negocie la conducción del partido a cambio de la presidencia de los bloques parlamentarios.

En la Cámara alta la situación está controlada por la muñeca del mendocino Ernesto Sanz, un equilibrista entre la "resistencia" partidaria y el vicepresidente. Pero esa presión ya generó el primer chispazo con Sanz cuando se sentó junto a Cobos, Aguad, Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Federico Pinedo, en una foto en contra de la ley de SCA. "Morales intentó frenarlo, pero se le escapó", detalló un operador radical. Después, el presidente del Comité Nacional consideró públicamente como "un error" que las estrategias de la oposición se diseñen en el despacho del vicepresidente de la República.

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