¿La casa está en orden? Bruera reunió a su tropa

Ayer, el intendente Bruera y su hermano diputado electo se reunieron con los concejales que aún son oficialistas para reordenar sus filas. Explicitaron diferencias con el Gobierno nacional
Aunque muchos se esmeraron en repetir que la reunión fue “distendida y amena”, nada asegura que las aguas se hayan calmado en el islote bruerista tras la experiencia del 28 de junio pasado en las urnas.

Ayer, los hermanos Pablo y Gabriel Bruera se reunieron con los ediles “de su tropa” para pasar en limpio varios temas. Hablaron de cómo quedó la relación con el Gobierno nacional y provincial después de las elecciones, y de los temas que visitarán el recinto deliberativo en el segundo semestre que se presenta complicado.

La reunión se dio a media mañana, ya que el plenario que debía ocurrir por esas horas fue suspendido por segunda semana consecutiva como viene informando este diario.

Con el intendente y su hermano electo como diputado provincial en los últimos comicios, ayer se sentaron a la mesa de reuniones los catorce ediles que ahora se alistan con el oficialismo: doce propios, más los concejales Javier Scaramutti y Oscar Vaudagna.

Los temas centrales fueron los que llegarán al recinto para el segundo semestre: cambios en el código de ordenamiento y la “preocupación” por el transporte. Sobre el primer tema, se dijo que el borrador del proyecto que pretende impulsar el oficialismo llegaría al deliberativo los primeros días de agosto.

Además, el intendente intentó imprimir tranquilidad asegurando que los fondos provenientes de Nación que ya están comprometidos en obras y que servirán para financiar las que aguardan su turno seguirán llegando tal como estaba acordado. La aclaración, claro, dejó en evidencia que las relaciones con el Gobierno nacional ya no viven su etapa de romance.

La foto de la reunión dejó una postal llena de dureza: la del alejamiento definitivo del kirchnerismo. El hermano del intendente se encargó de realizar el análisis político post electoral, y en el caso de las relaciones con el Gobierno nacional, el diagnóstico fue lapidario.

En tal sentido, la asunción de Julio Alak como ministro de Seguridad y Justicia de la Nación tuvo su mención. “Fue un mensaje directo para nosotros”, se dijo, sin descartar un futuro vaciamiento en los planes nacionales que Cristina pensaba desembarcar en La Plata.

Pero también, en clave política, se respiró alivio al nombrar al gobernador bonaerense Daniel Scioli: con él aún se cosechan buenas relaciones, hecho demostrado en la conferencia de prensa conjunta que realizó con Bruera la semana pasada.

Después de lo charlado, todo fue descontracturar; felicitar a los hinchas de Gimnasia, y rezar por Estudiantes. Pero la historia de reuniones para limar asperezas, de seguro, tendrá segundas partes. Y dicen que no siempre son tan buenas.

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