La Casa Blanca pone fin a su batalla con Fox

Le concederá una entrevista a la cadena de TV, crítica de su gestión
WASHINGTON.- El presidente Barack Obama no es infalible, pero cuando se equivoca parece enmendarse con relativa rapidez.

El inusual episodio de intolerancia con la cadena televisiva Fox parece ser una muestra de ello. Y es que, apenas tres semanas después de que sus asesores le hubieran "declarado la guerra" a ese crítico medio de comunicación, la Casa Blanca puso en marcha una categórica corrección del caso.

La marcha atrás incluye no sólo la decisión de Obama de acordar una entrevista y sentarse a conversar con los periodistas de Fox que lo vienen criticando hace rato, sino que, además, se anunció que la funcionaria de la Casa Blanca que cuestionó a la cadena dejará su cargo a fin de mes.

"Creo que no sólo es una indudable muestra de reconocimiento del error cometido por parte de la Casa Blanca, sino también una corrección de ese error", opinó el sociólogo Silvio Waisbord, profesor de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad George Washington, en diálogo con La Nacion.

El episodio se arrastra desde hace rato y estriba en el malestar de la Casa Blanca por las mordaces y durísimas críticas que la cadena Fox reserva para la administración de Obama. En el pasado, el canal mostró verdadero entusiasmo con el ex presidente George Bush.

El enojo llegó a su cenit cuando, semanas atrás, Obama dio una serie de entrevistas a canales televisivos locales y, de forma expresa, excluyó a la cadena Fox. El mundillo periodístico lo notó de inmediato.

"Lo que ocurre es que la cadena actúa casi como el departamento de investigación o el departamento de comunicaciones del Partido Republicano", dijo, por entonces, la hoy saliente directora de Comunicaciones de la Casa Blanca, Anita Dunn.

Como un baldazo en plena cara, las declaraciones de la funcionaria fueron vistas aquí como una insólita "declaración de guerra", en toda la línea.

Desde entonces, se desató lo que para muchos fue la andanada más intensa entre un gobierno y la prensa desde que el vicepresidente Spiro Agnew se quejó durante la administración de Richard Nixon de los "charlatanes del negativismo".

Fueron días de cruce de lanzas. Y ni siquiera el presidente se abstuvo de alguna alusión como cuando, días atrás, se quejó contra un canal de televisión dedicado a criticar a su gobierno, según dijo. Había que estar muy en tema para entender por dónde iba la cosa, pero la referencia, leída entre líneas, tenía destinatario claro.

Antes de eso, el caldo había estado hirviendo en el brasero de una Casa Blanca asustada, sobre todo, de que la crítica prédica del canal determinara el fracaso del aún incierto proyecto de reforma del sistema de salud.

"La verdad, la Casa Blanca hizo estimaciones bastante erradas sobre esto. Pero estaban realmente asustados de que el discurso de Fox fuera determinante en un fracaso del proyecto", dijo Waisbord a La Nacion.

Para entonces, el mundillo de Washington hablaba del asunto y del "ataque de autoritarismo" de Obama, mientras, como suele suceder en estos casos, la cadena crecía en audiencia y se jactaba de ser "el único medio crítico" en un ambiente, en general, bastante amigable con la administración Obama.

Al mismo tiempo, sonaban las voces de alerta hacia el "error" en la estrategia oficial, no sólo por una cuestión de respeto a la prensa, sino hasta por un efecto adverso al buscado.

"Mi experiencia ha sido que cuando la Casa Blanca la emprende contra un individuo o una organización, pone al otro bando a su misma altura, y eso no es lo que uno quiere hacer", manifestó Waisbord.

"Esto va a hacer que suban los ratings de Fox", que ya son bastante altos, opinó David Gergen, comentarista de CNN, que en el pasado trabajó en la Casa Blanca.

"Le guste a uno Fox News o no, todos nos preocupamos cuando el gobierno trata de castigar a un canal de noticias por sus puntos de vista", escribió el crítico de programas de televisión del Baltimore Sun, David Zurawik.

En rigor, el "castigo" del que habló el crítico fue solamente la demora en una entrevista.

Más allá de la andanada de cuestionamientos que ciertos funcionarios ?muchos de ellos, de segunda línea? lanzaron contra Fox, la cadena no sufrió agresiones específicas.

Realidades distintas

"Hay gente que ha querido comparar el enojo de Obama con la cadena Fox con el malestar de los Kirchner con la prensa. Pero eso es un disparate. Son realidades muy distintas", apuntó Waisbord.

Para el académico, la diferencia estriba en que "equivocada o no, la Casa Blanca elabora una estrategia de comunicación", mientras que en el caso de los Kirchner, lo que se ve es "una rabieta generalizada e intolerancia contra quien no comulgue con su pensamiento".

En todo caso, lo que queda claro es que, si algo está tratando de hacer la Casa Blanca en este momento, es rectificar.

Se sabe que la cadena Fox, al igual que todos los demás, tendrá su entrevista con Barack Obama, y que la funcionaria responsable de la comunicación oficial se irá a fin de mes.

"Yo creo que, de todos modos, ella quería irse", dijo a La Nacion un periodista de The Washington Post. Con varios años de trabajo profesional en la Casa Blanca, su impresión era que el destino de Dunn estaba signado de antemano y que esta fue una buena ocasión para ejecutarlo.

En medio quedan todas las lindezas que funcionarios de Obama, de un lado, y responsables de la cadena Fox, del otro, se cruzaron en estos días. Hubo epítetos dignos de barra brava. Llorones, caprichosos, comprados, mentirosos, sinvergüenzas fueron algunos de los adjetivos que se dedicaron mutuamente.

El capítulo parece estar a punto de cerrarse, con su moraleja incluida.

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