La Casa Blanca minimiza la derrota

El vocero de Obama dijo que los resultados electorales "nada tienen que ver con el Presidente"; inquietud por el voto independiente
WASHINGTON.? Si algo enseñan estas elecciones es que la historia puede durar lo que una rosa. Quién iba a decir, cuando el país y el mundo celebraron la elección de un presidente negro que prometía cambiarlo todo para mejor, que, apenas doce meses después, la fiesta sería de los otros, de los que decían que había que seguir haciéndolo todo igual.

Sin embargo, la Casa Blanca le restó importancia al resultado electoral y estimó que la derrota de los candidatos demócratas "nada tiene que ver con el presidente".

Fue en este ambiguo contexto que Obama, el presidente de la esperanza, celebró, sin brillo y sin gloria, el primer año de su histórica elección. Mientras que sus adversarios republicanos, derrotados en aquel entonces y victoriosos anteayer en dos elecciones regionales, sentían tocar, con las manos, un cielo robado a los demócratas.

La historia se dio vuelta en sólo doce meses: el Partido Demócrata perdió ante los republicanos las elecciones para gobernador en los estados de Virginia y Nueva Jersey. Fue el primer test electoral en la era Obama y los republicanos lo vivieron como la señal de que se puede retornar desde las cenizas. "El renacimiento republicano ha comenzado", afirmó Michael Steele, presidente del Comité Nacional del partido y uno de los más duros críticos del presidente. "Lo ocurrido en estas elecciones es una clara señal de que los votantes están hartos de la agenda progresista", estimó.

Todo, porque los republicanos Robert McDonnell y Christopher Christie se impusieron en Virginia y en Nueva Jersey, respectivamente.

En el otro extremo, la Casa Blanca le restó importancia al asunto. Obama no lo mencionó para nada y dejó que fuera su vocero, Robert Gibbs, el que asumiera la defensa demócrata. "Estamos frente a elecciones en las que los votantes se pronunciaron sobre asuntos muy locales, que nada tienen que ver con el presidente", dijo el vocero, para quien la agenda demócrata en la Casa Blanca "no será afectada" por la derrota.

¿Quién tiene razón? Es temprano para decirlo y posiblemente la verdad esté a mitad camino entre los dos extremos: el de los republicanos, que creen que es el comienzo de su retorno, y el de los demócratas, que actúan como quien pretende que nada ha pasado. Los republicanos no han vuelto, pero sí han demostrado que pueden ganar. Y los demócratas han comprendido "que la euforia de hace un año ya quedó en el olvido", según evaluaba ayer Dan Balz, analista de The Washington Post.

Votos sin dueño

En medio estuvieron los independientes, que dieron la pauta de que aquella marea electoral que consagró a Obama no tiene dueño fijo y de que se mueve, sobre todo, al ritmo de las urgencias económicas y del miedo, más que de la promesa y la esperanza. Ellos ?ese conjunto difícil de catalogar llamado "independiente"? fueron, sin duda, los promotores del giro electoral. La punta de lanza que le dijo a Obama que lo del gasto público asusta y lo del desempleo, más.

Desde su punto de vista, la emoción de la "obamamanía" no parece haber demostrado, todavía, eficacia duradera contra la falta de trabajo, el temor a perderlo todo, que son sensaciones devastadoras para esta sociedad en la que el término "seguridad" se repite como una letanía en su escala de valores.

Del otro de la rebeldía independiente que le dio la espalda, está Obama, un hombre que ?con un año en la Casa Blanca? es todavía más líder que presidente. Un político brillante que tropieza contra la impericia de gobernar. Y que, sobre toda esa cotidianidad, está convencido de que puede hacerlo. Y que no se doblega con facilidad.

Ayer, en la tibia celebración de aquel histórico triunfo que encendió esperanzas inusitadas en el mundo, él volvió a hablar de esperanza y de responsabilidad. "Hace un año, los estadounidenses se volcaban a las urnas en todo el país con el fin de votar por el cambio", expresó el presidente, acunado por una ovación de profesores, padres y alumnos en un acto que lo tuvo por protagonista en el estado de Wisconsin.

Muchos debatían ayer si los resultados electorales revelaron una caída en la imagen de Obama.

Hace sólo dos semanas, el conservador The Wall Street Journal publicó una encuesta según la cual más de la mitad de los consultados consideró que el camino elegido para salir de la crisis "no estaba siendo el apropiado". Y que el costoso plan de estímulo por 800.000 millones de dólares ideado por Obama no estaba dando resultado.

En todo caso, el mensaje sí parece estar llegando. La fiesta de hace un año ya terminó, los republicanos no están muertos, la economía pesa mucho en el ánimo. Y hay mucho trabajo por hacer.

Las claves de la jornada electoral

CHRIS CHRISTIE

Republicano

Nueva Jersey

* Porcentaje de votos: 49%

* El candidato republicano puso fin a 12 años de gobierno demócrata, a pesar del activo respaldo de Obama al gobernador saliente, Jon Corzine.

BOB MCDONNELL

Republicano

Virginia

* Porcentaje de votos:59%

* Después de ocho años de dominio demócrata, el Partido Republicano recuperó Virginia, donde Obama había triunfado en las presidenciales.

MICHAEL BLOOMBERG

Independiente.

Nueva York.

* Porcentaje de votos:51%

* El multimillonario alcalde logró un tercer mandato, pero los resultados finales fueron más ajustados que lo estimado por los sondeos.

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