Caruso probó un equipo mucho más ofensivo

En el clásico,SClB Grazzini sería el eje en el medio, con Castromán de punta junto a Ramírez.
Un cambio de esquema es una buena razón para pensar que este Racing será más audaz? Al menos, en la disposición primaria que los futbolistas tendrán en el campo de juego -de acuerdo a la práctica de fútbol- el dibujo supone otra apuesta. Porque Ricardo Caruso Lombardi puso tres defensores, cuatro volantes, un enganche y dos delanteros en lo que se insinúa como la idea original para encarar el clásico del domingo a las 16.10 frente a Independiente en el Cilindro.

Con Jorge De Olivera en el arco -su buen rendimiento ratificó la titularidad al margen de la lesión de Pablo Santillo-, los cambios en la defensa pasan por funciones y no tanto por nombres. Diego Menghi como líbero, Lucas Aveldaño y Matías Martínez como stoppers. La variante es Menghi por Marcos Cáceres, y la intención se modifica. ¿Qué se busca? Ir con juego por afuera, algo que todavía no asoma como una carta ofensiva en este equipo.

Braian Lluy, el juvenil adaptable a distintos puestos -jugó en ambos laterales de la defensa con línea de cuatro- será finalmente el volante con salida por la derecha. Del otro lado, y sin demasiado recambio en la zona, Adrián Lucero intentará lo de siempre, aunque con esa clara responsabilidad en la marca, teniendo en cuenta que a sus espaldas ya no estará Matías Cahais. El doble cinco, aunque quizás pueda asomar Martín Wagner -participó del ensayo para el conjunto suplente- seguirá en poder de Damián Ledesma y Marcos Brítez Ojeda. Eso es lo que le dará a Sebastián Grazzini la libertad para cumplir con su tarea enfocado en la creación y no en la marca del volante rival. "Todos sabemos que si llegamos a ganar pasaremos de ser un equipo silbado a ser muy querido y el equipo necesita esa confianza para revertir esta situación", comentó el ex Newell's.

La zona que más preocupa al entrenador es el ataque. Si bien todavía Pablo Lugüercio no está descartado (por el esguince en la rodilla derecha), el entrenador piensa una dupla distinta. El que jugará de arranque es Lucas Castromán, mientras que su acompañante -de no surgir imprevistos como los de la previa al cruce contra San Lorenzo- será Rubén Ramírez.

Entre tanto mensaje confuso -"yo no mando al equipo para atrás, pero los jugadores tienen miedo de perder", confesaba Caruso- parece que la búsqueda es ser un poco más audaz. Al menos en el esquema, habrá que ver cuál es la idea, si le pasan la pelota a Grazzini para que tome las decisiones de la jugada, si apuesta a ganar desde la convicción o a la espera de una escena fortuita. Es un intento.

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