Caruso y Gallego: el clásico de los técnicos se juega primero

Uno promete ser más ofensivo; el otro, el Tolo, no le cree y dice: "Vamos a hablar cuando termine".
Se juega. La previa del clásico del domingo entre Racing e Independiente tiene protagonistas que leen, escuchan, miran. Que están pendientes de lo que se dice o hace como para condimentar un partido al que no le hacen falta ingredientes. "El plantel está bien, está callado. No reacciona a ninguna agresividad que venga del otro lado, vamos a hablar después, cuando termine", avisa Américo Gallego. ¿Qué le molestó al entrenador? Quizás ese cruce entre los presidentes Julio Comparada y Rodolfo Molina -la cantidad de entradas destinadas al público visitante, la mirada sobre quién lleva más público-, tal vez alguna de las tantas frases que el técnico de Racing lanza al aire. En este caso, la respuesta de Gallego se basa en la propuesta de su colega en caso de que sus jugadores se queden con los urgentes tres puntos. "Se acabó todo el verso, juegan los jugadores. Cada uno dice lo que quiere. ¿Qué voy a poner si ganamos? ¿Mi currículum?". La ironía tiene que ver con la idea de Lombardi de regalar premios a sus dirigidos en casa de un triunfo.

Se juega. Lo que se hace es moverse con un efecto tribunero de ambos lados. En Racing se arma un planteo diferente ante esa necesidad de ganar. "Ojo que antes Racing perdía, eh, no hay que olvidarse de eso. Ahora empata, está bien, no gana, pero no pierde", repite su técnico. ¿Cuál es la razón que encuentra? "No sé, yo les pido a los jugadores que salgan a ganar, pero se van metiendo atrás, como que tienen el miedo a perder". No en vano, en el ensayo se apunta a jugar con tres defensores, cuatro volantes, un enganche y dos puntas en lo que puede ser un estreno de sistema para este Apertura.

Se juega. Pese a esa intención que, al menos en esas puertas cerradas, se dio rodaje, Gallego desconfía del cambio. Incluso, apuesta fuerte con una definición: "¿Línea de tres? Serán cinco entonces, más defensivo todavía". Un contragolpe ofensivo del Tolo como para empardar el análisis de Caruso: "Independiente mejoró mucho, pero ojo que contra Estudiantes hacían cola para matarlos, no creamos que jugamos contra el Bayern Munich..."

Se juega. Desde las palabras sueltas, en la previa, tal vez como para insinuar un partido para el disfrute del público. ¿De juego? Nadie tiene mucho para decir, con dos equipos que flotan en la tabla y todavía no desnudan argumentos sostenidos para la ilusión. El clásico de Avellaneda marca, evidentemente, una parada en la que el destino puede cambiar para un lado o para el otro. Lo sabe Gallego, lo tiene claro Caruso. La chicana anticipa el color, el juego es lo que está en lista de espera.

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