Cartones y deudas

Hace unos años funcionarios de DAFAS admitieron que la distribuidora Damiani mantenía una deuda con el organismo. Llegó a ser de 53.000 pesos, lo que representaba la venta de varios meses.
Esta deuda -según explicó una fuente a El Diario- “no tiene razón de ser”. Como tampoco la que mantienen otros agencieros por el juego de quiniela. Se sabe que el reparto de las agencias está teñido de razones políticas: en no pocos casos son para amigos y para parientes de dirigentes del PJ.

El juego es un rubro que se comercializa al contado: el apostador, para concretar su apuesta, paga en el momento. Por eso ninguna agencia de quiniela ni los distribuidores de cartones de Telebingo deberían tener deuda.

A no ser que sean beneficiados, y ese dinero se utilice para financiar otras inversiones.

En el caso de Damiani, además de ser distribuidor de Telebingo y agencia de quiniela, tiene una empresa de alquiler de minibuses, de viajes y de conducción.

Además, las deudas por los cartones de Telebingo que deberían ser anulados y destruidos podrían ser utilizadas para fines “non sanctos”.

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