Las cartas del alperovichismo en la Legislatura

El hermético grupo que goza de la simpatía del mandatario digita el ritmo parlamentario, y canaliza reclamos y pedidos hacia el Ejecutivo.
Sobre una baraja de 49 naipes, cinco son las cartas que ejercen el control no formal de la Legislatura. Más allá de las sensibles diferencias que tienen entre sí, con momentos más distantes que otros, los oficialistas Sergio Mansilla, Regino Amado, Roque Tobías Alvarez, José Alberto Cúneo Vergés y Sisto Terán ocupan los lugares de preeminencia política y marcan el ritmo parlamentario.

Los roles que ejercen se sustentan, según admiten sus pares, en el reconocimiento que tienen por parte del gobernador, José Alperovich. A través de ellos se viabilizan los proyectos del Gobierno y las necesidades de los punteros políticos y de los otros legisladores.

Mansilla y Amado integran la mesa de conducción de la Cámara, como presidente subrogante y vicepresidente primero, respectivamente. Ocupan el primer y segundo lugar en el orden sucesorio del vicegobernador, Juan Manzur. Ambos tienen, además, fuerte incidencia en el interior, dato significativo dentro del peronismo: el dominio territorial de cada referente (incluyendo en los barrios de la capital) es generalmente respetado.

Alvarez, en tanto, es respaldado como presidente de la bancada Tucumán Crece, que logró mantener unida con 43 miembros (el oficialista número 44 es Carlos Canevaro, que tiene su unibloque Unión Norte Grande) tras el primer año del nuevo mandato y pese a las sonoras peleas internas. La última fue durante la primera quincena de noviembre, cuando muchos parlamentarios se quejaron porque debían aprobar el Presupuesto 2009 sin conocer los detalles y dirigieron sus miradas hacia el titular de la comisión de Hacienda, Cúneo Vergés. Pese al malestar circunstancial, su rol como conocedor del manejo financiero del Estado no es discutido en la bancada alperovichista.

En cambio, Terán es tan respetado como temido. Con paso franqueado a las oficinas de Alperovich (lo consulta sobre todos los temas jurídicos) y viejo conocedor de los pasillos de la Casa de Gobierno desde hace más de 15 años, dentro del oficialismo se sabe que una pelea con él puede implicar retroceder casilleros en la consideración del mandatario. Como conductor de la comisión de Juicio Político, la figura del ex vicegobernador llega también con fuerza a los tribunales, donde su persona levanta recelo.

Segundos y terceros

Detrás de este grupo surge una segunda línea de dirigentes que tiene espacio ganado, formalmente reconocido con la presidencia de comisiones de trabajo. En la capital, este entorno de incidencia en temas puntuales es preferentemente conformado por Armando Cortalezzi, Antonio Raed, Carlos Isa Assán, Carolina Vargas Aignasse y Beatriz Avila.

En el interior, a su vez, la incidencia territorial es importante. Junto con algunos legisladores que tienen peso en cuestiones estratégicas, como Alfredo Quinteros (a partir de su labor en la regularización dominial de tierras), hay otros que son indefectiblemente consultados cuando se avanza sobre sus lugares de acción política: Raúl Hadla en Alberdi y La Cocha; Oscar Godoy en Monteros y Santa Lucía; José Gutiérrez en el noreste y José Orellana en Famaillá. José Teri aspira a tener un espacio similar a partir de su presidencia en la comisión de Obras y Servicios Públicos, desde donde suele confrontar con Cúneo Vergés y con Terán.

Un tercer sector está integrado por parientes de quienes ocupan cargos provinciales o municipales, que se limitan a la función estrictamente parlamentaria. Otros muestran una identidad específica en temas determinados, como, por ejemplo, Gregorio García Biagosch en lo turístico, social y deportivo; Daniel Virgilio Heredia en lo policial y de seguridad; Marta Zurita y Pedro Balceda en asuntos peronistas; y Héctor Romano en derechos humanos.

El cuadro se completa con quienes vienen del jurismo, que deben ganarse la confianza alperovichista a diario (desde Víctor Lossi hasta el propio Fernando Juri Debo); los surgidos de la UCR o de FR y que no se incluyeron en el PJ (Ramón Graneros, el cobista Jorge Mendía y Ramón Sierra Morales) o los que guardan empecinado silencio como el novato Reinaldo Jiménez o los jóvenes veteranos en las bancas Paula Khoder o Sergio Miranda (reelectos en sus escaños).

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