En una carta a presidentes de Latinoamérica, Zelaya habló de "fracaso" para revertir el golpe

El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, lamentó en una carta a los gobernantes de Centroamérica la "impotencia" y el "fracaso" de la comunidad internacional al no poder revertir el golpe de Estado que lo sacó del poder el 28 de junio pasado.
"Ha quedado plenamente demostrado que no obstante los valiosos esfuerzos diplomáticos de la comunidad internacional, al dividirse, ha demostrado su impotencia para defender la Carta Democrática (Interamericana) y un Gobierno electo por el pueblo, fracasando en reconstruir el Estado de Derecho en Honduras", dijo Zelaya.

En la misiva, el derrocado gobernante instó a los mandatarios de la región a "actuar con diligencia para que la historia brutal de guerras, de violencia con fusiles, golpes de Estado con secuelas de muertes y sangre" que creían superada en Centroamérica "no regrese".

"En el pasado juntos enfrentamos y solucionamos grandes conflictos en Centroamérica, hoy el surgimiento de la violencia militar en la vida cívica de nuestras naciones, en colusión política con las fuerzas más conservadoras del continente americano, representan un grave riesgo para la paz y la integración", agregó.

La carta fue distribuida a la prensa por los colaboradores de Zelaya desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde el depuesto mandatario se refugia desde el 21 de septiembre pasado.

La carta fue enviada con copia al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; a los secretarios generales de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Zelaya reseñó, en un anexo a la carta, los que considera logros de su Gobierno en materia económica, financiera, social, de infraestructura y otros sectores.

También volvió a asegurar que hubo una baja participación las elecciones del 29 de noviembre pasado, que ganó Porfirio Lobo, del opositor Partido Nacional, quien asumirá el 27 de enero próximo, cuando concluye el mandato para el que Zelaya fue elegido en 2005.

"Sólo participó el 35 por ciento de los hondureños inscritos en el Censo Electoral, lo que podemos demostrar científicamente", afirmó en el escrito, en el que recordó que las elecciones se celebraron sin observadores de la OEA ni la ONU, y "bajo represión".

"¿Qué legitimidad tiene esto para ustedes? Las consideran suficiente para recuperar la democracia en Honduras?", preguntó a los presidentes de Centroamérica.

Según el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que no precisó el nivel de participación, Lobo superó por 18,47 puntos porcentuales a su principal rival, Elvin Santos, del gobernante Partido Liberal.

Los votos válidos, que incluyen los obtenidos por los tres partidos minoritarios, sumaron 2.146.012, que más los 61.440 en blanco y los 92.604 nulos arrojaron un total de 2.300.056 votantes.

El padrón era de 4.611.211 ciudadanos, pero el TSE excluye más de un millón que viven en el extranjero, la mayoría en Estados Unidos, por lo que calculó que el censo real era de 3,5 millones.

Zelaya también aseguró en su carta que ha habido "más de 4.234 personas con múltiples violaciones comprobadas a los derechos humanos, 130 asesinatos de miembros de la resistencia, de los cuales 106 han sido efectuados durante los toques de queda (y) 5 jóvenes asesinados por los militares en las manifestaciones pacíficas".

Además, sostuvo, se produjeron "453 lesionados y torturados, 3.033 detenciones ilegales, 14 medios de comunicación amenazados, dos de los cuales, Radio Globo y Canal 36, cerradas sus transmisiones y ocupadas militarmente, cientos de amenazas a muerte, actualmente 114 presos políticos, cerco militar y agresiones químicas y subsónicas" contra él en la Embajada de Brasil.

En agosto pasado, una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) certificó la muerte de cuatro personas en incidentes posteriores al derrocamiento de Zelaya.

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