Con la carta del Hipotecario

La Presidenta podría anunciar que el Estado retoma el control de ese banco. También hablará del conflicto con el agro.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner concurrirá hoy al Congreso para inaugurar el 127º período de sesiones ordinarias del Congreso y en su discurso ante la Asamblea Legislativa hará un relato del cuadro de situación de las demandas de los productores agropecuarios y hasta qué punto el Gobierno puede darles satisfacción. También abordará el tema de la crisis económica mundial, cómo la enfrentó hasta ahora la Argentina y las medidas que tiene previsto tomar para impedir que se agudice la caída de la actividad económica, desde el megaplán de obras públicas hasta distintas herramientas para alentar el consumo. En la Casa Rosada se avanzó en los últimos días en la idea de que el Estado retome el control del Banco Hipotecario, privatizado en forma parcial en 1997, y es posible que ése sea uno de los puntos fuertes de la exposición de la Presidenta ante los legisladores.

La iniciativa que la Presidenta tiene en estudio sobre el Banco Hipotecario también está vinculada a la batería de medidas para alentar el consumo, que en este caso se cruza con el desarrollo social, ya que apunta a tomar el control de los créditos hipotecarios para que sectores de clase media puedan acceder a la vivienda propia a tasas de interés subsidiadas.

La reestatización del Hipotecario se concretaría a través de la compra de acciones que dejen su control en manos del Estado. En el esquema bajo el cual se privatizó durante la presidencia de Carlos Menem, el Estado tiene la mayoría accionaria, pero no el control del directorio.

Hasta ahora el Estado posee el 54,46 por ciento de las acciones, los trabajadores del banco un 10 por ciento y el Grupo Irsa, del empresario Eduardo Elsztain, un 35,54 por ciento, Sin embargo, el voto de los accionistas privados vale triple, lo que les da el control de la entidad. De los cuatro directores reservados para el Estado, dos los coloca el Ministerio de Economía, uno los empleados del banco, y otro la Cámara Argentina de la Construcción.

El último integrante del directorio que nombró el Gobierno es Diego Bossio, cercano al gobernador de Mendoza, Celso Jaque. Justamente con Bossio, el titular de la Anses, Amado Boudou, había empezado a fijar las pautas operativas de un plan de créditos hipotecarios operado por el banco con financiamiento de la administradora del sistema previsional. Pero quien más trabajó sobre el proyecto de retomar el control estatal del banco fue el jefe de Gabinete, Sergio Massa.

Massa se reunió hace dos semanas con Elsztain y quizás esos encuentros tengan vínculo con la decisión final del Gobierno, que ya estaba dispuesto a invertir por lo menos mil millones de pesos de la Anses para reactivar los préstamos para viviendas que estaban virtualmente congelados.

Otro tema central en el discurso de la Presidenta, que no leerá como es su costumbre, será la situación del sector agropecuario, protagonista de un conflicto que desgastó al Gobierno durante buena parte del año pasado y que ahora se presenta con amenazas de reinstalación.

Se descuenta que haga un recuento de los pasos que fue dando el Gobierno para llegar a un acuerdo y las medidas que fue tomando en beneficio de los productores agropecuarios, en especial los pequeños y medianos.

También, como ya lo hizo en los últimos tiempos, es posible que reafirme la voluntad de diálogo del Gobierno y vuelva a poner sobre el tapete el dilema que implicaría darle una respuesta positiva al principal reclamo de las cámaras agropecuarias: la suspensión de las retenciones a la exportación de granos y oleaginosas. Ese dilema consiste en que a algún sector se lo debería perjudicar para tapar el agujero fiscal que se produciría al eliminar las retenciones. Más aún en una situación de crisis, donde el Estado tiene dificultades para financiar el aumento a los docentes luego de haber incrementado los haberes de los jubilados y eliminado la tablita de Machinea del impuesto a las ganancias en beneficio de un amplio sector de la clase media. Según pudo averiguar Página/12, ayer, cuando la Presidenta estaba preparando, su discurso merodeó la idea de poner estas cuestiones como ejemplo, o incluso revelar propuestas que hicieron los ruralistas en las negociaciones con el Gobierno para que se aumente el impuesto a las ganancias a sectores medios como un modo de compensar la supresión de retenciones. Pero aparentemente de-sistió para que el discurso no tuviera un tono excesivamente confrontativo.

Tampoco se espera que la Presidenta haga referencia a las versiones que circulan sobre el análisis que estaría haciendo el Gobierno de la posibilidad de buscar caminos para que el Estado tenga una mayor intervención en el comercio de granos.

Es probable también que la Presidenta haga referencia a la futura creación de un consejo económico y social al estilo del que funciona en España desde el Pacto de La Moncloa, del que participan las centrales sindicales, las distintas cámaras empresariales y el Estado.

Otro tramo importante del discurso presidencial será la crisis económica mundial y la posición que está manteniendo la Argentina en los foros internacionales, como el G-20 que se reunirá en abril en Londres. En este punto probablemente haga hincapié en la necesidad de que los países emergentes tengan voz y voto en la discusión de alternativas de salida a la crisis, ya que fueron ajenos a su gestación, pero víctimas de sus consecuencias. También plantearía el reclamo de reformular el funcionamiento y la integración de los directorios de los organismos multilaterales, sobre todo los de crédito, como el FMI, y que los países apunten a fortalecer el consumo y la economía real y no sólo al salvataje de los quebrantos financieros.

Al encarar el tema de la crisis mundial y darle una bajada local, la Presidenta insistirá con la necesidad de que los argentinos estén unidos y sean solidarios para enfrentar la emergencia y marcará como una prioridad mantener los niveles de producción, consumo y poder adquisitivo del salario. En ese marco desplegará las medidas destinadas a ese objetivo, con especial énfasis en el plan de obras públicas.

La Asamblea Legislativa comenzará a las 10.30 y media hora después la Presidenta entrará al Congreso por la explanada de avenida Entre Ríos, donde será recibida por senadores y diputados. Se estima que a las 11.15 comenzará su discurso sentada al lado del vicepresidente Julio Cobos y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner.

Comentá la nota