Una carta que estaba reservada al Senado

Una carta que estaba reservada al Senado
La Presidenta resolvió anticipar modificaciones, por la resistencia que había en la Cámara baja
Mantuvo el misterio hasta el último minuto. Sólo antes de aparecer públicamente para dar su conferencia de prensa, Cristina Kirchner pasó por el despacho del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, donde la esperaban, café mediante, el jefe del bloque oficialista en Diputados, Agustín Rossi, y el interventor en el Comfer, Gabriel Mariotto. Allí, la Presidenta les adelantó la novedad de prohibir el ingreso de las telefónicas, para dar respiro en el Congreso.

"No sobra nada", fue la frase de Rossi a la mañana, cuando habló por teléfono con la Presidenta, que estaba en la quinta de Olivos. Le advertía, así, del escaso caudal de adhesiones en la Cámara baja. Al mediodía a Rossi lo convocaron a la Casa Rosada. Pero nada sabía el legislador de la conferencia de prensa. Menos, del drástico cambio. Cuentan en los despachos oficiales que incluso Mariotto tampoco estaba al tanto, y que también se enteró en esa reunión reservada en la jefatura de Gabinete.

Según se supo de fuentes oficiales, el megaoperativo de la semana pasada que se hizo en el diario Clarín por parte de personal de la AFIP había minado la discusión en el Congreso. Esa fue una de las razones por las que la Presidenta usó una carta estratégica que se guardaba para un futuro arduo en el debate del Senado. Pero decidió adelantar los pasos sin previo aviso, a su estilo, con una decisión que sorprendió a las filas kirchneristas más que a las opositoras. La Casa Rosada venía negociando una serie de cambios. Pero se guardaba el ingreso de las telefónicas al mercado del cable ante el resistido aval al proyecto oficial en el Senado, según contaron a LA NACION altas fuentes oficiales.

La otra argumentación que se escuchaba ayer en la Casa Rosada fueron las sospechas que habían quedado instaladas sobre la intención del kirchnerismo de acercar a empresarios amigos para la compra de acciones a Telecom Italia. "No tenemos nada que ver", apuntó Cristina Kirchner en sus charlas privadas con algunos funcionarios. "Había que desviciar el debate", argumentó un funcionario con despacho en Balcarce 50.

"La ley la tenemos que limpiar toda y que se apruebe", transmitió Cristina Kirchner a sus funcionarios. A partir de ahora, el Gobierno sostiene que está dispuesto a negociar. Según la visión de la Casa Rosada, el ingreso de las telefónicas se había constituido en una batalla "insalvable". Por eso, ayer la jefa del Estado dejó abierta la posibilidad de eventuales cambios en el órgano de aplicación. "Hay iniciativas de todo tipo. Pero hay", argumentan en el Gobierno sobre las propuestas de los grupos opositores.

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