La carta que develó el tráfico de bebés

"El 6 de abril internaron a Liz Benítez en el Hospital Provincial. La trajo una «señora» a la que todos conocemos... y se maneja con igual soltura, según ella misma lo afirma, en el Hospital Roque Sáenz Peña. Como es un secreto a voces que se dedica a la venta de bebés, empezamos a prestar atención porque nos cansamos de la impunidad con la que ofrece sus servicios por 35.000 o 45.000 pesos."
El párrafo corresponde a un escrito anónimo que abrió la causa judicial por tráfico de bebés entre Santiago del Estero y Rosario y que anteayer concluyó con el procesamiento de nueve personas por integrar una red delictiva.

A principios de abril, la carta llegó LaCapital —no se publicó antes para no entorpecer la investigación— y al mismo tiempo al juzgado de Familia que tramitaba la adopción del hijo de Liz Benítez, la mujer de 30 años que llegó embarazada desde Pinto (Santiago del Estero), parió y entregó a su hijo a intermediarios.

Habría sido escrita por empleados del Hospital Provincial que convivían con al menos un miembro de la organización. Tiene una inscripción manuscrita en imprenta rotulada "gasetilla" (tal cual la transcripción del error ortográfico).

Foja cero. "Al juez a cargo de dar en adopción al bebé nacido en el Hospital Provincial el 6 de abril de 2009: nosotros sabemos que usted no se dio cuenta de que la mamá del bebé (Liz Benítez), no conocía a los compradores de su hijo", se encabeza la carta.

En otro tramo del escrito se refleja que el juez "habló mucho con Liz, y como es una persona «muy preparada» lo pudo convencer de dar en adopción a su hijo". Luego relata la estadía de Benítez en el hospital.

"Señora". El 6 de abril de 2009 la mujer santiagueña se internó en el Provincial. "La trajo una «señora» que todos conocemos y se maneja con igual soltura, según ella misma lo afirma, en el Hospital Roque Sáenz Peña", remarca el escrito y detalla su actividad. "Es un secreto a voces que se dedica a la venta de bebés. Nos cansamos de la impunidad con la que ofrece sus servicios por 35.000 o 40.000 pesos, asegurando seriedad y eficacia. Recluta mujeres embarazadas, pobres e indefensas y las convence de vender a sus bebés para darles más bienestar a sus otros hijos".

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