Carrió visita a la UCR y empiezan a negociar una alianza para 2009

Buscarán cerrar acuerdos en los principales distritos pensando ya en 2011.Por: Santiago Fioriti
Hacía mucho que no se llamaban y Elisa Carrió tuvo que mandar a pedir el número. Discó ella, de celular a celular: "Gerardo, tenemos la voluntad de hablar con otros dirigentes de la oposición y queremos tener un gesto de generosidad política hacia ustedes. Cuando vos quieras, nos podemos juntar". Morales, el jefe de la UCR, no llegó a sorprenderse porque hacía tiempo que el encuentro asomaba como una posibilidad, aunque sí le sorprendió que hubiera llamado Carrió y no uno de sus operadores. Hablaron cerca de diez minutos. La charla terminó cuando el senador propuso fecha: ¿Te parece que nos juntemos el martes en el Comité?.

El martes, a las 16, en el Comité que la UCR tiene en la calle Alsina, Carrió y Morales comenzarán a negociar una alianza para 2009. "Una prueba de ensayo rumbo a 2011", suponen. La información fue confirmada a Clarín por altas fuentes de la Coalición Cívica y del radicalismo. Querían mantenerlo en secreto, pero la noticia se filtró porque los principales actores no tendrán una cita a solas.

La fuerza de Carrió estará representada, además, por el jefe del bloque de Diputados, Adrián Pérez; irá la conductora de la bancada de senadores, María Eugenia Estensoro; la bonaerense Margarita Stolbizer (al igual que Carrió vuelve al Comité que la vio nacer), el peronista Gerardo Conte Grand y la diputada Patricia Bullrich. La lista de anfitriones estará conformada por Morales y por los jefes de bloques Oscar Aguad (Diputados) y Ernesto Sanz (Senadores). Habrá otro asistente al que muchos mencionan como mentor del cónclave: el ex ministro de Justicia Ricardo Gil Lavedra.

"Iniciamos el diálogo institucional, despacito, seriamente", contó uno de los dirigentes radicales. La negociación incluye al Partido Socialista, socio de la Coalición en la última presidencial: el cordobés Luis Juez --que hace unos días estuvo en la casa de Carió-- ya pidió una entrevista con el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner. Quieren que él también ponga el cuerpo al frente del espacio.

¿Cómo se implementaría el acuerdo? "Vamos a compensar. Donde esté más fuerte Lilita irán sus candidatos y se alternarán con los nuestros y los socialistas. Y viceversa", anticipan.

Morales y Carrió, a pesar de algún cruce que tuvieron antes de octubre pasado, cuando el radical acompañó en la fórmula a Roberto Lavagna, se respetan y coinciden en cerrarle la puerta al vicepresidente Julio Cobos. "Forma parte del Gobierno", han dicho.

El senador jujeño intenta resistir la presión del alfonsinismo, que ya ha planteado --a través de Raúl Alfonsín-- que prefiere un acuerdo con Cobos antes que con Carrió. La apuesta del martes es un as que la Coalición guardaba para desplazar (o al menos postergar) las aspiraciones del vice de Cristina. Ese as, a la vez, es funcional a Morales y a su grupo de incondicionales.

En el juego de las coincidencias surge también que, en conversaciones privadas, ambos plantean que el kirchnerismo podría llegar a resurgir de la crisis si en 2009 logra imponerse en los principales distritos. "Por eso hay que ganar y dejarle en claro a la sociedad que estamos trabajando para gobernar en 2011", sostienen. Los más obsesivos con los tiempos evalúan que la estrategia de alianzas "no debe seguir la velocidad de las noticias" para no fomentar vanidades. Los aterra el mismo antecedente: la experiencia de la Alianza.

La buena recepción que recibió la chaqueña en el acto de homenaje a Alfonsín, en el Luna Park, terminó por convencer a la cúpula de la UCR de que Carrió puede interpretar el descontento que sus militantes sufrieron con Lavagna. "Al partido lo tiene que representar un radical", piensan.

Hasta algún dirigente que no hace mucho hablaba de ella como una figura "dedicada a hacer sólo política testimonial" contó esta semana que la veía "más metida y decidida" a buscar consensos. Ese mismo dirigente, confidente habitual de Morales, agregó que ahora viene la etapa más difícil: la de convencer a Carrió de bajar el tono y ser menos apocalíptica.

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