Carrió, la UCR y el socialismo lanzaron su frente electoral.

Buscarán aprovechar el "efecto Alfonsín" para derrotar al kirchnerismo en los comicios legislativos. Tras la presión del radicalismo, la jefa de la Coalición Cívica no descartó encabezar la lista de diputados en la Capital en lugar de Prat Gay.
Hola mi amor. Hola bebé. Sí, sí, dejame saludar y ahora hablamos. ¿Qué hacés vos? Dame un beso que hace mucho que no te veo. Permiso, a ver. ¿Cómo anda tu viejo? Por favor, no me empujen ¿Es por acá?". Elisa Carrió transitó los treinta metros que separan la vereda del escenario del Club Quilmes entre empujones y muestras de afecto. Era lo que había imaginado: un reencuentro cordial con los radicales para lanzar formalmente -como aprobó la Convención Nacional-, el frente electoral de la Coalición Cívica, el radicalismo y el socialismo. La mira ya está puesta en las legislativas y en tratar de aprovechar el "efecto Alfonsín" para derrotar al kirchnerismo.

Sus viejos compañeros, con los que se divorció en el gobierno de la Alianza para fundar el ARI, le regalaron la foto de cierre del encuentro. Carrió posó con Ricardo Alfonsín, con el jefe partidario Gerardo Morales y con el otro invitado especial de la Convención: el presidente del Partido Socialista, Rubén Giustiniani.

La invitada celebró silenciosamente que haya sido la foto que no pudo lograr Julio Cobos, que se bajó de la cumbre apenas un puñado de horas antes. En el entorno de Carrió decían que era un pequeño triunfo frente a quien se perfila para ser uno de los rivales en las presidenciales de 2011. Los dos quieren refugiarse bajo el paraguas de esta incipiente estructura.

Los cobistas, con el gobernador de Catamarca Eduardo Brizuela del Moral a a la cabeza -otro ex radical K- y un grupo de dirigentes bonaerenses estuvieron el viernes en Mar del Plata, pero ayer, si estuvieron, se refugiaron estratégicamente como para que no los viera nadie. El enfrentamiento con Carrió, aunque disimulado, existe y no tardará en aflorar.

La alegría que se veía en Carrió no fue suficiente como para que cediera ante la presión radical: la conductora de la Coalición insistió en que no quiere encabezar la lista de diputados por la Capital. En una rueda de prensa previa a la Convención, volvió a apostar por Alfonso Prat Gay y dijo que ella preferiría ir "séptima u octava". Por las dudas, dejó la puerta abierta: SDLqLa decisión será colectiva. Vamos a hacer lo que le convenga a toda la Nación". Lo único seguro es que si no va primera, irá en el segundo lugar.

Cuando Carrió subió al escenario se oía la marcha radical y el grito de unos cien militantes que cantaban "olé, olé, olé olá/yo tengo huevo/sigo siendo radical". Atronaba, cada tanto, el "Al-fon-sín/Al-fon-sín". En el fondo, una mujer gritó "traidora", en alusión a Carrió, pero los aplausos la taparon. Fue una excepción.

El discurso de la chaqueña despertó entusiasmo, pero no euforia. Tampoco generó sonrisas cuando se tomó la licencia de decir que tiene muchos años de actividad política "y también mucha celulitis". En cambio, la siguieron con atención cuando hizo un diagnóstico del país.

"La Argentina está profundamente desbordada por la miseria, la desigualdad, la especulación y los intereses personales", señaló. No tardó en recordar a Alfonsín: "Lo amé mucho y él me quiso mucho. Cuando me fui a despedir de él, me dijo: 'Nena, vos sos incorregible' y le respondí: 'igual que usted'". Así cerró el discurso. Ricardo Alfonsín le tiró un saludo con la mano, como en el básquet, y luego se dieron un abrazo. Carrió es el nexo entre "Ricardito" y Margarita Stolbizer, la primera candidata a diputada por la provincia de Buenos Aires. El hijo de Alfonsín irá segundo (Ver página 4).

"La verdadera alternativa es esta que estamos construyendo el socialismo, la UCR y la Coalición", sostuvo Giustiniani. El acuerdo había asomado, hace un año, en la anterior Convención radical, cuando Giustiniani tiró la primera piedra. Por entonces, Carrió era menos propensa al diálogo y Cobos, directamente, un enemigo.

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