Carrió saca cuentas y mide cómo instalarse para 2011

Carrió saca cuentas y mide cómo instalarse para 2011
Se anota como presidenciable y cree que puede ganar en la Capital
CONCORDIA.- El avión bimotor se mueve como una hoja al compás del viento en la altura mesopotámica. "No tengo miedo porque soy creyente; ustedes están en problemas", bromea Elisa Carrió ante los periodistas, mientras intenta, sin éxito, que su vocero, Diego Villanueva, le consiga café. Gerardo Morales, su "pareja política", la acompaña en el reclamo sin resistir la carcajada.

Junto al senador jujeño, y con LA NACION como testigo, hacen cuentas sobre las elecciones que se aproximan. "Estamos cuatro o cinco puntos debajo de Michetti en la Capital, pero son descontables", dice Carrió sobre su pelea en terreno porteño. De inmediato, deja en claro que su cuenta, el 28 de junio, será nacional y no distrital. "Las elecciones las gana el que consiga más diputados, no el que gane en la provincia de Buenos Aires", se ataja, y se anima a pronosticar un "triple empate" en el difícil territorio bonaerense.

Se acerca el aterrizaje en Entre Ríos, a donde vinieron a apoyar a los ruralistas que encabezan la oferta del Acuerdo Cívico y Social en la provincia. Los esperaba un día cargado de actos y conferencias de prensa.

El miedo de Carrió y de Morales es la fiscalización de los comicios y el conteo del domingo por la noche. "La manipulación va a ser feroz. Van a cargar los datos del conurbano, los de Santa Cruz y el Noroeste, y dirán que ganaron", reflexiona Carrió.

La conversación gira hacia lo inevitable: el "Gran Cuñado", de Marcelo Tinelli. "Mejor que no estoy, hay lugares donde mejor no estar", repite Carrió, mientras Morales se quejaba de la pobre imagen que irradian los personajes que imitan a Fernando de la Rúa y Julio Cobos. "Los dos únicos radicales que hay en la casa, y los hacen quedar?", dice, sin terminar la frase.

Carrió se interesa por la performance de los peronistas que se oponen a Cobos en Mendoza. Y se muestra optimista con los sondeos en Corrientes, que otorgan buenas perspectivas a Eugenio Artaza, "Nito", para ganar una banca en el Senado. Carrió hace cálculos: un interbloque de entre 67 y 70 diputados, contando a la UCR y la Coalición Cívica, bastante más que los 54 actuales (contando al socialismo).

Carrió busca distenderse. Habla maravillas de Cristóbal, un bar en la costanera correntina famoso por su vida nocturna. "Lilita es una chica rara. De mañana va a misa, pero de noche sale de joda", dice Morales, y le arranca una carcajada a su aliada antes del aterrizaje, en un avión estrecho de 20 plazas, alquilado para la campaña.

Ya en tierra, Carrió asume su papel habitual. En Concordia, donde reina el peronismo y en el que Jorge Busti es rey sin corona, ella volvió a usar su estilete verbal para apuntar de manera directa a Néstor Kirchner y sus aliados locales.

"El modelo K es chavista. Pero Kirchner, que quiere destruir a la clase media, no lo va a poder conseguir", afirmó.

Carrió y Morales enfrentaron a los periodistas en el teatro Auditorium. Atenta a su pelea principal, Carrió se incluyó dentro de los presidenciables del espacio que ella integra. "Estoy yo, está Cobos, está? éste de Santa Fe, Binner, y yo espero que estén los radicales Morales y Sanz", definió, luego de un curioso olvido del apellido del gobernador santafecino.

El periplo entrerriano siguió con un acto en Paraná y otro en Crespo, siempre junto con sus candidatos locales: los ruralistas Atilio Benedetti, Hilma Ré y Jorge Chemes. ¿Por qué no está Alfredo De Angeli entre los candidatos? "A Alfredo lo quiero mucho. El no apoya a los candidatos del PJ; con eso me alcanza", contestó.

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