Carrió y Morales, secretos de una pareja opositora

Carrió y Morales, secretos de una pareja opositora
Se complementan y se divierten; 48 horas de actos por el Norte
SAN SALVADOR DE JUJUY.- Elisa Carrió y Gerardo Morales intentan salir juntos del acto que encabezaron, pero enseguida tienen que separarse. Ella no puede avanzar ni un paso, rodeada por mujeres de todas las edades que quieren sacarle fotos con su celular, darle un beso o simplemente tocarla.

El se adelanta, camina hasta la puerta y ahí recibe el apretón de manos de los radicales que lo felicitan por el giro que le dio al partido.

Salvando las diferencias con el kirchnerismo, el Acuerdo Cívico y Social también tiene una pareja al mando.

Definitivamente la jefa de la Coalición Cívica (CC) y el presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) no están unidos sentimentalmente, como el matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner, pero deicidieron una distribución de tareas para suplir lo que le falta y optimizar lo que le sobra a cada uno.

En el reparto, a Carrió le tocó, literalmente, poner el cuerpo. Es la que resiste los flashes y el apretujamiento de la gente que la rodea permanentemente en las cuatro provincias norteñas que visitó en las últimas 48 horas. Es la más carismática y filosa de la dupla, y lo sabe.

Gerardo Morales, siempre más serio, aporta el conocimiento del terreno. Maneja las estructuras (no tantas) que le quedan a la UCR en cada provincia, conoce cada realidad local y a sus candidatos y les dice a sus correligionarios lo que necesitan oír en cada caso.

Aunque casi nadie lo crea, por ahora la pareja electoral se lleva muy bien. "Me hace morir de risa; tiene una chispa bárbara", comenta Morales sobre Carrió a los correligionarios que le preguntan, desconfiados, por la personalidad de la fundadora de la Coalición Cívica.

Del otro lado, Carrió parece sospechosamente contenta de haberse asociado al partido que abandonó con críticas lapidarias a principios de 2000. "Ahora les voy a hablar como radical, porque me fui por radical y volví por radical", les dijo a las afiliadas santiagueñas.

Es cierto que las giras la ponen de buen humor, aunque no todo el tiempo. Cualquiera que haya compartido un día completo con Carrió sabe dos cosas clave:

1.- No le gusta que la molesten cuando come. "Es la única media hora del día que tengo para mí, y si me interrumpen me cae mal la comida", planteó sin disimular su fastidio en Tucumán, cuando algunas personas se le acercaron por décima vez a la mesa con el propósito de sacarse una foto con ella.

2.- Después de los actos multitudinarios necesita darse una ducha. "La gente te pasa mucha energía y quedás sobrecargada. Yo me ducho para sacarme esa energía y así puedo seguir recibiendo", explica con naturalidad. Debe de ser así como lo plantea porque después de las tres veces que se duchó en el día apareció feliz para seguir adelante con la agenda de compromisos establecida.

Promesas

A cambio de esos módicos placeres, Carrió trajo un mensaje que en este rincón postergado del país suena a música en los oídos. "No les puedo prometer que ustedes van a salir de la pobreza porque sería demagogia, pero les prometo que sus hijos van a educarse y podrán convertirse en clase media", repite, ante la emoción de sus seguidoras, que todavía se acuerdan o que escucharon que éste era el país del progreso social.

Para eso les promete el ingreso universal para la niñez, un proyecto que promueve desde su primera campaña presidencial, allá por 2003, y que les da mensualmente a las madres $ 200 por cada hijo, además de proponer un impuesto a las ganancias extraordinarias de los grandes grupos económicos y otro a la renta financiera.

"La que tenga ocho hijos va a recibir 1600 pesos." Carrió siempre pone ese ejemplo, que en estas latitudes suena a una fortuna.

Terminan los actos, las conferencias y las caminatas que se sucedieron como un rayo por Tucumán, Santiago, Salta y Jujuy, en ese orden, y la dupla electoral se separa hasta la próxima recorrida, dentro de apenas 3 o 4 días.

Morales se queda en Jujuy para poder ver unas horas a su familia.

Carrió parte exhausta con su amiga y mano derecha, Elsa Quiroz, que se queja porque tiene la cartera llena de los papeles que la gente le da a Carrió. Nadie le da cartas con halagos o pedidos de ayuda social, como pasa con el resto de los políticos: a ella le llueven carpetitas con denuncias de corrupción.

Mensaje especial para las mujeres

* SAN SALVADOR DE JUJUY.? El mensaje de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, aquí fue especialmente para las mujeres. "Me encanta esta provincia. Los hombres son un poco machistas, pero ya los vamos a curar", bromeó. Las mujeres aplaudieron espontáneamente.

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