Carrió critica al progresismo que la abandonó

Carrió critica al progresismo que la abandonó
La jefa de la CC distingue entre "la buena y la mala gente", carga contra los "progres light" y dice que con algunos sectores del macrismo la unen "los principios, no las ideologías". "No puedo ser vice de nadie".
–Usted siempre fue prudente con Cristina y muy dura con Néstor, ¿por qué?

–Es como un gesto de ternura. Ella está extremadamente débil, con lo cual si todo fuera contra ella, sería muy fuerte.

–Cuando Carlos Reutemann dio a entender que podría ser candidato a presidente, usted dijo que el Lole era “lindo”. ¿Fue otro gesto de ternura?

–Siempre lo dije. Hace años que lo conozco.

–¿No quiere ir más allá con su definición?

–Ésa es una definición. No dije “Lole es inteligente”, dije que “Lole es lindo”.

–¿Coincide con esa lectura que ve el lanzamiento de Reutemann como una medida de conveniencia mutua para él y los Kirchner?

–No. Esto delimita los campos. Hasta julio, la oposición estaba definida. En agosto aparecieron opositores que en realidad son oficialistas. Duhalde intenta establecer que el PJ sea oposición y oficialismo al mismo tiempo. Reutemann ubica en la interna del PJ a Duhalde y a Solá. Y ése es el campo del oficialismo. También hay unos “no lugares” de algunos que se beneficiaban en ambos espacios. Ahí están (Julio) Cobos y (Mauricio) Macri.

–¿Cómo es ese no lugar de Cobos y Macri?

–Es el aeropuerto, el tránsito. En 2003, hubo muchos progres que estaban en tránsito, que se fueron a la transversalidad y que terminaron con el presidente del PJ: Kirchner.

–¿Apuesta a su propia transversalidad?

–Sí. Yo creo que al final la gente se distingue entre la buena y la mala. Hay personas con pensamientos brillantes que son unos hijos de... La buena gente no te va a robar ni usar. Muchos progres me decían “maravillosa” y cuando se aseguraban el sueldo de diputados por cuatro años me terminaban acusando de autoritaria. Así terminaron, en ningún lado. Me corrían por izquierda y terminaron entregando Aerolíneas.

–Con la transversalidad que usted propone, con semejante heterogeneidad ideológica, ¿qué estaría votando la gente cuando la vote a usted? ¿Por ejemplo, votarían la estatización o la privatización de las AFJP?

–Eso se debate. Hay que habilitar el debate democrático. Lo que no se puede es robarles a los jubilados para hacer caja. No queremos la falsa ideología como religión. Pasa por ideología que la jubilación tiene que ser estatal y con eso se convalida el saqueo. Si yo soy presidente y propongo que sea estatal, pero en el Congreso gana un sistema mixto será mixto. Le pasó a Clinton cuando le bajaron el sistema de salud a la propia Hillary. A mí me encanta el debate.

–Habrá un país en Estado deliberativo.

–La buena gente llega a consensos.

–¿El proyecto opositor requiere que usted sea presidente?

–Si garantiza los principios, sí. Y si no, déjenme la lucha. ¿O usted quiere que Binner haga una denuncia por asociación ilícita?

–¿Lo apoyaría de candidato a presidente a Binner?

–Síiii, síiii. Pero la lucha déjenmela a mí. Hay que derribar la vieja matriz. No hay nadie que lo haga. Yo tengo unas ganas de correrme de la lucha... pero nadie tiene el coraje para terminar con este sistema. Nosotros damos la batalla y después que la gente premie la lucha o que vote una foto. Lo que no puedo ser es vicepresidente de nadie. Una conferencia de prensa mía sería trágica. Sería la peor forma de ayudar. Con semejante liderazgo puedo ayudar corriéndome. Binner está amoroso conmigo desde la aparición de Reutemann. Ahora me quiere, nos queremos. Está todo bien.

–¿Qué pasa que ahora nadie quiere ser progre?

–Yo me defino como progresista principista. No como progre light.

–¿Denuesta el concepto de progre?

–No, Lo reivindico. En todo caso, descalifico a los que se autodenominan progres light; me parecen de cuarta. ¿Qué es el progreso? Es el valor fundante de desarrollo de nuevas instituciones republicanas. Pero las ideologías del siglo XX trasladadas al siglo XXI son categorías doctrinarias vetustas que no te permiten resolver los problemas sociales.

–¿En la calle, donde la categoría de progresismo responde aún a viejas categorías, no cree que sus anuncios de acercamiento con el macrismo la alejan precisamente del electorado progre al que alguna vez se dirigió?

–La mayoría de las personas no tiene perspectiva ideológica. La tienen los centros urbanos y los bares de la ciudad. Hay un fuerte pensamiento de clase. Otro de origen intuitivo, vinculado con la religión. Pero lo que puede unir al electorado son los principios, no las ideologías. Y entre las fotos que elige la sociedad hay que optar por esas que detrás tienen conductas. Si en alguna gente del PRO veo conductas que coinciden con nuestros principios, por qué negarse a estar en una lista juntos.

–¿No cree en la mancha venenosa?

–La mancha venenosa es haberle pedido plata a Franco Macri para las campañas. Ahí estuvieron todos los progresistas.

–¿No se convierte en un rejunte de personas con escasa consistencia de ideas?

–No; es un conjunto de personas que puede asegurarse principios comunes, con algunas diferencias, y votar en unidad en esos puntos en el Congreso. Yo me desencanté de los que parecen buenos y son de centroizquierda, porque son ladrones.

–¿A quién se refiere?

–No quiero calificar. Es todo. La mayor continuidad del poder en la Argentina en los últimos diez años la tiene gente vinculada con Chacho Álvarez. Entraron con Menem, se diferenciaron e hicieron la Alianza y hoy gobiernan con los Kirchner. ¿Cambiaron la distribución del ingreso? ¿Cambiaron la concentración económica? ¿Por qué los que luchaban contra la corrupción de Menem no pelean contra la corrupción de De Vido?

–¿Se puede hacer un acuerdo con el macrismo sin Macri?

–Es el gran intento.

–Hay un macrismo que también quiere un acuerdo con el lilismo sin Lilita.

–No hay ningún problema. Pero como no hay nadie que luche para desmantelar este sistema corrupto... después les doy lo que quieran.

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