Carrió y Cobos ya se disputan a la UCR y al socialismo como aliados

Ambos dirigentes valoran la estructura de esos partidos y el perfil de sus votantes.Por: Santiago Fioriti
Había visitado y firmado autógrafos en rutas y piquetes agropecuarios. Había desfilado por los estudios de TV como la principal voz opositora. Y hasta había profetizado, después del éxito kirchnerista en Diputados, que el fracaso del Gobierno aún era posible. Aquella madrugada del voto no positivo, Elisa Carrió estaba exultante: el fin del proyecto de retenciones móviles también era su triunfo. Pero unas horas después, el que firmaba autógrafos y estampaba su frase célebre en remeras era el vicepresidente Julio Cobos. Ese día nació el enfrentamiento.

Esta es la pelea en la que sólo hay lugar para uno: los dos quieren el mismo sillón y piensan que el tren pasará por ellos en 2011. Es decir, nada hace prever que alguno pueda resignar sus chances en beneficio de un proyecto más amplio. "Por la personalidad y los momentos de los personajes, en el escenario actual sólo uno podrá conducir el espacio", reconocen en la UCR y el PS. Ambas fuerzas trabajan, desde la pasada Convención radical en Mina Clavero, para formar una alianza que pueda vencer al kirchnerismo. Más rezagado, pero expectante, también se mueve el gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner.

La disputa amenaza con volverse un clásico de la política. Carrió vs. Cobos; Cobos vs. Carrió. No es que no haya otros candidatos de la oposición, pero en este caso ambos ponen la mira en electores con perfiles parecidos. Los dos buscan quedarse con la porción del electorado históricamente atraído por el perfume radical y por el plus que aportan los independientes que sienten aversión por el kirchnerismo o, en algunos casos, por el peronismo en su conjunto.

La competencia ya empezó y promete ser más feroz después de la Convención de la UCR, donde inesperadamente el presidente del Partido Socialista, Rubén Giustiniani, se abrazó con el jefe radical, Gerardo Morales, y acordaron trabajar juntos para 2009, como prueba de ensayo para 2011.

"Hay muchos en juego, son dos partidos con estructuras sólidas en todo el país y con votantes cautivos que a la vez se pueden potenciar si se da esa alianza", reconoce una fuente cercana a Cobos. Quien habla ya tuvo, al menos, dos contactos con el senador Ernesto Sanz (uno de los interlocutores que la UCR designó, en secreto, para el diálogo con el vicepresidente) para explorar las vías de acercamiento.

Pero Carrió no se queda atrás. Unos días después de la Convención, se cruzó en un estudio de TV con Morales y lo saludó como hacía tiempo no lo hacía: "¡Te felicito, Gerardo, te felicito!". Aunque exageró y dijo que ella estaba al tanto de la movida, Carrió celebró la presencia de Giustiniani --su último compañero de fórmula-- en la cumbre de la UCR.

Sueña con que la CC, el PS y buena parte de la UCR puedan confluir en un frente amplio con ella a la cabeza. El camino no está exento de obstáculos para la fundadora del ARI: Raúl Alfonsín dio órdenes de profundizar el diálogo con Cobos y el alfonsinismo bonaerense --con quien Carrió tiene diferencias de vieja data-- ha puesto en marcha su maquinaria para cumplir ese deseo. La conducción de la UCR, que tiene menos sintonía con el ex presidente, aún siente mucho rencor por Cobos.

Pero, se sabe, los tiempos han cambiado: hace un año, la líder de la Coalición había contestado negativamente, por carta, a la propuesta de diálogo de Morales, luego compañero de fórmula de Roberto Lavagna. La situación de Cobos no es menos zigzagueante: de radical K, expulsado "de por vida" por el partido, tiene emisarios que tienden puentes para confluir con sus 'actuales, ex? enemigos.

El decálogo de la UCR para 2011 se aprobó en la Convención: estructura, organización, planes de gobierno y liderazgo. Las tres primeras metas, dicen los radicales, están en construcción. "Por ahora está claro que carecemos de liderazgos", reconoce Morales. La puerta entonces está abierta.

Nació el 30 de abril de 1955, pero recién a los 34 años, en 1991, completó la ficha de afiliación de la UCR, entonces apuntalado por Roberto Iglesias, quien luego fue presidente del partido. La afiliación le rindió frutos: Cobos fue elegido gobernador en 2003, cargo que terminó de ejercer en 2007. Su paso por la gobernación le permitió hacer buenos vínculos con el Gobierno. Fue el líder de los llamados radicales K y eso hizo que lo expulsaran "de por vida" en la UCR. Lo acusaron de traidor. Hoy, sin embargo, negocia por su vuelta.

Su padre era amigo de Raúl Alfonsín. Carrió lo conoció de chica y se enamoró políticamente de sus ideas. Se afilió a la UCR y en 1995 fue elegida diputada nacional por la provincia del Chaco. Fue alfonsinista, pero se enemistó con el ex presidente por el Pacto de Olivos. Formó parte de la Alianza, aunque en 2001 pegó el portazo luego de criticar las medidas económicas de De la Rúa y algunos hechos de corrupción. Formó el ARI y fue candidata a presidenta en 2003. En 2007, lo hizo por la Coalición Cívica, asociada con el Partido Socialista.

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