Carrió en campaña: mucha caminata, pero también pileta y peluquería

Carrió en campaña: mucha caminata, pero también pileta y peluquería
En 48 horas, pasó por cuatro provincias pero se hizo tiempo para darse algunos gustos personales.
Qué hermosos paisajes, qué energía... No me digan que no es más lindo hacer campaña acá que en la Ciudad o el Conurbano". Cansada pero satisfecha, Elisá Carrió cerró anoche su intenso recorrido por el norte del país con una caminata por Alberdi, un barrio humilde de San Salvador, y un acto en San Pedro de Jujuy. Más allá del encanto de las montañas, la líder de la Coalición regresó conforme por lo que consideró un avance en su intento de "nacionalizar" la campaña y diferenciarse del kirchnerismo.

Fueron 48 horas movidas, en cuatro provincias y con 11 actividades de campaña, entre actos, caminatas y fotos con los candidatos locales. Por momentos sintió el desgaste, en especial en la Facultad de Derecho de Tucumán, cuando el tumulto no le permitía salir del edificio. "La cabeza me da pero el físico no tanto, ya estoy grande...", comentó sobre esta gira, aunque pasada la medianoche del viernes se mostraba entera, contaba experiencias de sus viajes a Cuzco y Jerusalem, y chicaneaba a sus colaboradores: "¿Están cansados los pendejitos?".

En ninguna de sus apariciones públicas permitió que se le borrara la sonrisa, salvo porque le costaba calmar la ansiedad del cigarrillo ante la prohibición para los lugares cerrados y el "acoso" de sus seguidores en la calle: "Dejan avanzar el narcotráfico, cualquiera vende paco y a mí no me dejan fumar en ningún lado".

Los ratos libres los aprovechó para ir a la peluquería ("estoy más linda que vos", se rió con Sandra Manzone, joven candidata a diputada por Tucumán), darse un chapuzón en la pileta climatizada del hotel y practicar su fe. Entre saludos y bocinazos, caminó dos cuadras hasta la Catedral de Salta y se sentó frente al púlpito del Señor y Virgen de los Milagros. "¿Qué le estará pidiendo?", fue la pregunta obligada. La diputada Elsa Quiroz la esperó a unos metros. "Ella dice que soy religiosa, pero que soy mala y no lo exteriorizo. Yo creo que en lo que nosotros hacemos", comentó.

Gerardo Morales jugó de local y contó anécdotas del carnaval jujeño. Preocupado por el promedio de descenso de Gimnasia, se quedó un día más en la provincia que aspira a gobernar para, entre otras cosas, ir ver a su equipo contra San Lorenzo. La relación con Carrió lució entre respetuosa y cálida. Las diferencias públicas no hace tanto, como rivales en las elecciones de 2007, se filtraron en chiste en un discurso de Carrió: "Muchos decían que la gorda se caía, que la gorda se caía... Este también lo decía", señaló a Morales y le acarició la mano.

"Hay mucha gente. Se dan cuenta que ahora está la UCR, ¿no?". Carrió llegó a escuchar la frase de un armador radical tucumano ante el recibimiento más colorido y ruidoso que multitudinario.

El viaje tuvo algo de estructura partidaria y las apelaciones emotivas de la líder de la Coalición Cívica, que buscó comunicar cercanía ("ay, esos chivitos frente a la estación de servicio...", precisó en Santiago del Estero) y pertenencia con la mirada en 2011: "Les pido el voto para demostrar que los provincianos somos buenos pero no estúpidos". ¿Podrá a agradecerle al Señor y Virgen de los Milagros?

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