Carrió calificó de "farsa" el diálogo político con el Gobierno

Criticó a Néstor Kirchner, minimizó sus diferencias con Stolbizer y se mostró fría con Cobos
Igual de furiosa y confrontativa contra el gobierno kirchnerista. Con la misma frialdad de siempre hacia su archirrival, el vicepresidente Julio Cobos. Un poco menos enojada con su socia, Margarita Stolbizer, a pesar de las serias diferencias que aún subsisten entre ambas.

Así regresó Elisa Carrió luego de su mes de vacaciones, un mes en el que las peleas internas entre la Coalición Cívica y el GEN de Stolbizer pusieron en duda la pacífica continuidad del Acuerdo Cívico y Social, con el diálogo auspiciado por el Gobierno como eje de disputa.

"Nunca nos prestamos a la farsa [...]. Yo hubiera mandado un motomandado, porque el ministro Randazzo es un motomandado que anota y le entrega a la Presidenta. No fuimos elegidos para jugar a las visitas con ministros inexistentes", se despachó la diputada electa por Capital en relación con el llamado del Gobierno. Eran poco más de las 7, y Carrió aterrizaba, bronceada y rozagante, luego de varias semanas con sus hijos adolescentes, Nacho y Victoria, en Miami.

Repuesta de la sorpresa por la presencia de móviles radiales y televisivos, respondió preguntas sobre su relación con Cobos: "Somos de la Coalición Cívica; no estoy en el radicalismo, y esos son problemas de la UCR".

Hacia el final del contacto con la prensa, le preguntaron por su presunta decisión de mudarse a la provincia de Buenos Aires, territorio de Stolbizer. "Es una decisión que tomamos hace tres meses. Voy a militar en la provincia de Buenos Aires", afirmó, con una sonrisa, delante de su secretaria privada, Cristina de los Hoyos, y su vocero, Matías Méndez.

Las rispideces con GEN fueron materia de análisis en su reunión con el jefe del bloque de Diputados, Adrián Pérez (CC-Buenos Aires) y el ex diputado Gerardo Conte Grand. Sus interlocutores la escucharon indignada por el aumento de las tarifas de luz y gas, e inflexible en la necesidad de oponerse a la prórroga de la delegación de facultades impulsada por el Gobierno.

Respecto de Stolbizer, la escucharon poner paños fríos y relativizar su mudanza, pero sin correrse ni un centímetro de su rechazo al diálogo. "Coincidimos en fortalecer el rol de una oposición clara e intransigente, contra cualquier posición acuerdista", afirmó Pérez. "Ratificamos que el diálogo es en el Congreso, y que nuestras divergencias no nos llevan a la animosidad ni a la ruptura", agregó Conte Grand.

Stolbizer compartió un almuerzo en el restaurante Lalín, organizado por el grupo Progreso. Le preguntaron por su relación con Carrió. "Es esperable que la Coalición Cívica recupere la discusión interna. Carrió y yo no tenemos ninguna discrepancia en cuanto a la opinión sobre el Gobierno. Es una diferencia táctica que se sobredimensionó. Nuestro punto común de confrontación es el Gobierno", dijo a LA NACION al término del almuerzo.

La UCR pareció coincidir con esta visión. Ayer, Cobos y el presidente de la UCR, Gerardo Morales, y los jefes de los bloques parlamentarios pidieron al Gobierno "concretar la agenda del diálogo", al que consideraron estéril hasta el momento.

Claro que las diferencias subsisten. "Carrió hizo una lectura ingenua de su relación con la UCR, que optó por Cobos. Nunca le pudimos explicar que no pensamos lo mismo", afirmó a LA NACION Gerardo Milman, diputado electo de GEN. Desde la Coalición Cívica enfatizaron las diferencias. "Tenemos distintas culturas políticas, y en la provincia queremos construir una cultura política diferente", afirmó Patricia Bullrich, espada de Carrió, que hoy continuará con reuniones partidarias y delineará el futuro de su fuerza.

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