La carrera militar, furor en España a raíz del desempleo

Los aspirantes a ingresar a las fuerzas armadas pasaron de 40.000 a 80.000 en un año
MADRID.- España ya es el país con más desempleo de Europa y, ante esta dura realidad, cada vez más españoles y residentes no dudan en recurrir a una fuente de trabajo hasta hace poco insospechada: las fuerzas armadas.

Según informó ayer el diario El País , la crisis financiera global casi duplicó el número se aspirantes a ingresar en el ejército, la marina y la fuerza aérea, que ascendió de poco más de 43.000 candidatos en 2007 a casi 80.000 el año pasado.

Como era de esperarse, la cifra alteró radicalmente la situación de las fuerzas armadas: en 2001, cuando se abolió el servicio militar, no había demanda; ahora hay cinco aspirantes por puesto.

"Sin duda, la alta tasa de paro [desempleo] fue una de las principales causas que condujeron a mucha más gente a acercarse al ejército, la marina y la fuerza aérea", dijo a LA NACION Antonio Moreno, vocero del Ministerio de Defensa español.

"Pero no ha sido el único motivo, ya que también se han aumentado progresivamente los beneficios para toda la milicia", añadió.

De hecho, el número de interesados había ascendido ya en 2005, el año en el que los sueldos tuvieron un aumento del 15%.

También influyeron las intensas campañas de difusión sobre la posibilidad de homologar los títulos obtenidos en el ámbito castrense, para validarlos profesionalmente en la vida civil.

Sin embargo, la paga está en el centro de la cuestión, en un país que, junto con Portugal, tiene el promedio de salarios con el poder adquisitivo real más bajo de Europa occidental. Las fuerzas armadas ofrecen salarios de 14.420 euros al año, lo que supera lo que la mayoría de los trabajadores civiles de entre 18 y 27 años suelen percibir con sus primeros empleos.

Más allá de sus causas, lo cierto es que el repunte del número de interesados en la carrera militar ha reconfortado a las autoridades y ya sobrepasa todas las expectativas.

De acuerdo con el proyecto inicial de Presupuestos Generales del Estado, se preveía contar con 81.000 aspirantes para diciembre de este año, pero el 1° de este mes se supo que las tres armas ya reunían un número superior: 81.607 miembros reclutados.

El crecimiento también se alimentó de la apertura del sistema de reclutamiento a los extranjeros, especialmente los latinoamericanos, que fue anunciada en 2002 y puesta en práctica dos años más tarde.

Sin embargo, a pesar del explosivo aumento de inscriptos, no se prevé que se registre un fuerte incremento de soldados oriundos de otros países en las tropas españolas.

Esto se debe a que existe un tope porcentual del 9% de no españoles en las fuerzas armadas. Por eso, el año pasado, en el último ciclo de convocatoria de los once que se realizan anualmente, sólo 197 de las 22.956 plazas disponibles (es decir, el 0,85%) fueron ofrecidas a extranjeros.

Pocos argentinos

Entre los latinoamericanos, a quienes para ingresar se les exige contar con permiso de residencia temporal o permanente, los argentinos no poseedores de ciudadanía española ocupan el séptimo lugar en cantidad de aspirantes.

Y, más allá de los problemas que también golpean al mercado laboral argentino, Moreno no cree que este ranking se modifique.

"Los argentinos son realmente pocos dentro de la fuerza, tanto los que quieren ingresar como los que lo consiguen", explicó.

Según datos aportados por Moreno, en los once llamados de 2007 se inscribieron 130 argentinos, de los que finalmente ingresaron 42.

El número está muy lejos de los ecuatorianos, ya que ese mismo año se anotaron 3607, y lograron pasar 800. O de los colombianos, que tuvieron 3580 postulantes y 1088 que resultaron seleccionados.

Otro factor que contribuyó a la ampliación del número de solicitantes ha sido el marcado aumento de la participación femenina en las tres armas. En la actualidad, las 17.000 uniformadas conforman ya el 13% del total de las fuerzas, una tasa que coloca a España entre los países con mayor cantidad de mujeres militares en el mundo.

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