Una carrera meteórica hacia la cima

Una carrera meteórica hacia la cima
A nueve días de cumplir 21 años, Del Potro llegó a la cumbre en el US Open; el año pasado había dicho que quería "largar todo" por una lesión
Al principio le gustaba el fútbol. "Me ayudaba el físico porque, cuando le pegaba de lejos, algún gol metía. Jugaba de 5. Ojo, que algunos chicos eran buenos, eh, terminaron jugando en primera. Por lo alto y el puesto, a mí me comparaban con Marangoni; una exageración, claro", contó alguna vez Juan Martín del Potro sobre su niñez en el club Independiente, de Tandil. Practicaba con Duilio Botella, luego DT de Ramón Santamarina. Una tarde, pasó por las canchas de tenis. Le prestaron una raqueta y empezó en el frontón. Tendría cinco o seis años. Lo vio Marcelo Gómez, el Negro, descubridor de talentos tandilenses.Y se quedó con el tenis. Igual, todavía conserva el amor por el fútbol. Sobre todo por Boca. Una tarde del año pasado, en el Vilas Club, mientras se entrenaba, Martín Palermo lo visitó. Juan no podía creerlo: uno de sus ídolos, quería conocerlo?

De la mano de Gómez, jugó su primer Nacional de menores en Bragado. Un día de febrero, mientras se jugaba el ATP de Buenos Aires, el Negro Gómez llegó entusiasmado a la sala de prensa, con el pequeño Juan Martín. Lo de "pequeño" es una manera de decir: no tenía 13 años y rondaba 1,90m. En el nivel nacional, fue 1º en la categoría hasta 14 años (2002); 9º en 16 al año siguiente, y 7º en 18, en 2004, dando dos años de ventaja. En el exterior ganó el Orange Bowl Sub 14 en 2002.

Nació el 23 de de septiembre de 1988. El hijo de Patricia, maestra, y Daniel, un veterinario que jugó al rugby, tiene una hermana menor, Julieta. En 2003 jugó sus primeros torneos. Al mismo tiempo, estudiaba el polimodal a distancia y le gustaba la arquitectura. En febrero de 2005 llegó a su primera final en un Future. Y ahí arrancó: ganó tres títulos seguidos y luego obtuvo su primer challenger (Montevideo 2005).

En febrero de 2006 disputó su primer ATP, en Viña del Mar, y su primer Grand Slam (Roland Garros). En octubre de 2006 ingresaba en el Top 100 desde el puesto 99°, con 18 años recién cumplidos.

En 2007, con Eduardo Infantino como coach, jugó en Australia y Alberto Mancini, que lo citó para disputar la Copa Davis frente a Austria, en Linz. Se dio el gusto de debutar con un éxito inolvidable sobre Jürgen Melzer en cinco sets para darle la victoria a nuestro país.

Y 2008 empezó muy mal: en la pretemporada sufrió una lesión en la tercera vértebra lumbar. Franco Davin tomó el lugar de Infantino. "Juan aprende rápido. Tiene que trabajar en lo ofensivo, en el saque, un arma que puede lastimar y facilitarle las cosas. Le dije que tiene que hacer dos aces por game. El tiene un tenis moderno y juega bien en todas las superficies", contaba Davin. Pero los resultados no llegaban. En mayo volvió la lesión lumbar. Decepcionado, dijo que quería "largar todo". Pero algo cambió. Llegó a la semifinal en s´Hertongenbosch y el 13 de julio obtuvo su primer título de ATP en Stuttgart, con un gran triunfo sobre Richard Gasquet en la final; allí recibió de premio un Mercedes Benz descapotable que a su vez lo regaló a su hermana. Y ya no paró más. Ganó Kitzbuhel, Los Angeles y Washington de manera consecutiva. La serie de 23 triunfos se cortó ante Murray en los cuartos del US Open.

En la era abierta, era el 12º jugador menor de 20 años que ganaba al menos cuatro títulos en un año. De los 11 anteriores, sólo uno, el estadounidense Jimmy Arias, no llegó a ser número 1 del mundo... En la Argentina logró dos victorias vitales en las semifinales ante Rusia (3-2). La seguidilla empezó a minar su cuerpo. Una uña del dedo gordo del pie derecho se le rompió y sufrió una infección.

Se clasificó para el Masters de Shanghai, aunque llegó agotado. Con la final de la Copa Davis ante España, se encendió la polémica, sobre si estaba bien o no que acudiera a la cita de los ocho mejores y no priorizara la definición de la Ensaladera. En Mar del Plata, con el físico maltrecho, perdió con Feliciano López y no jugó cuarto punto contra Fernando Verdasco. La Argentina perdió 3-1 y mucha gente lo señaló como uno de los responsables de la gran decepción.

El dolor no lo detuvo. Salió adelante en 2009. Arrancó el año con un triunfo en Auckland y llegó a los cuartos en Australia. Luego consiguió su primera semifinal de Grand Slam en Roland Garros, que perdió en una memorable batalla a cinco sets con Roger Federer. Estaba más cerca. Pero tendría revancha. En el último tramo del circuito está la parte que más le gusta, en cemento. Y se cierra con su torneo favorito, el US Open. El que lo metió en la historia grande. Para siempre.

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