La carrera que casi termina con la vida de Josito Di Palma.

La carrera que casi termina con la vida de Josito Di Palma.
Fue en los 200 kilómetros de Buenos Aires, por la inhalación de monóxido de carbono en el habitáculo de su coche.
Acababan de concluir los 200 kilómetros de Buenos Aires del Turismo Competición 2000. Mientras en el box de Norberto Fontana y el brasileño Ricardo Mauricio se desataba la euforia por la victoria del Toyota Corolla, otro panorama, bien distinto, vivía Luis José Di Palma, Josito, quien terminaba, con lo que le quedaba de aire, la carrera. Los ojos enrojecidos, la garganta a punto de estallar, un poderoso mareo que cerca estuvo de sacarlo por toda la cuenta ?como si se tratara de un impacto fulminante en un combate boxístico? y el temor del propio médico de la categoría, Pedro Bressi, eran elocuentes. El piloto más chico de la dinastía más popular del automovilismo acabó la tradicional carrera con una intoxicación por haber inhalado el monóxido de carbono que fluyó de los gases del motor. Su vida estuvo en peligro, pero él se enteró después, no bien fue derivado al Sanatorio Güemes, donde pasó la noche del domingo y fue dado de alta el lunes al mediodía. Hoy, cuando el mal trago quedó atrás y Josito la puede contar, todo parece una simple anécdota, pero el domingo pasado no fue tan así?

"Acabo de salir del Hospital Italiano, donde fui a ver al doctor Solá; me dijo que todo está bien y yo, la verdad, me siento mejor que nunca." La voz de Josito, encendida, ofreció una terminante lectura positiva en su charla con La Nacion. El arrecifeño sabía lo que había dejado atrás. "Vi a un neurólogo y hasta me hice una tomografía computada. Tengo que volver en tres meses para ver si me quedó algo de monóxido en el cuerpo, pero es más que nada por precaución", fueron las palabras del piloto, que ya lejos del mal momento vivido hizo una reconstrucción de los hechos que lo tuvieron a maltraer.

Josito corrió en pareja con su padre, José Luis, en la segunda fecha de la Copa Endurance de la categoría, realizada el domingo pasado en el autódromo Oscar y Juan Gálvez. A la hora del relevo de conductores, José Luis advirtió a su hijo. "Se había salido el escape del motor y empezaron a entrar gases al cockpit. Yo me subí y seguí la carrera; me molestaba la situación porque me ardían los ojos, pero nunca pensé en algo más grave", explicó Josito.

Cuando faltaban cinco giros para el final, un persistente mareo empezó a invadir al arrecifeño. "Avisé del problema por la radio, pero no para que me esperaran en los boxes para una detención ni nada de eso. Simplemente les dije que como existía ese problema, cuando terminara la carrera, iba a ir directamente para la enfermería porque estaba bastante mareado", agregó el corredor del Ford Focus del DP1 Team, máquina que cruzó la meta en el 14° lugar y fue la última que no perdió la vuelta respecto de los ganadores.

Una lenta reacción de los servicios médicos complicó el panorama de Josito. "Tenía una intoxicación altísima. Me dieron oxígeno para bajar el nivel de monóxido de carbono en la sangre. Pensá que llegué a tener un 40%, una cifra altísima. Quienes me atendieron me dijeron que si tenía un 5 o un 10% más, ya hubiese peligrado mi vida y seguramente me iban a quedar secuelas. Aunque por suerte no fue así", aclara, aliviado.

Las horas ayudaron al piloto, que paulatinamente fue recuperando su buen estado físico, aunque sin olvidar la nefasta vivencia. "Ya está, pasó. El 30 voy a ir a correr con el Turismo Nacional a Posadas porque tengo el permiso. No hay secuelas ni contraindicaciones", se descarga Josito, sabedor de que, aun sin estar involucrado en un accidente, su vida corrió peligro mientras realizaba algo tan simple ?y a la vez tan complejo? como cumplir con su función de siempre: conducir lo más rápido posible un coche de carreras.

* Un gas de acción imperceptible y letal

La intoxicación por monóxido de carbono se produce habitualmente por las vías respiratorias. Se trata de un gas venenoso e inodoro y se combina con la sangre a través de los pulmones mucho más fácilmente que el oxígeno.

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