Carrasatorre se despegó de la tormenta desatada por Ferreyra.

LOMAS: El presidente del Concejo local no quiso entrar en la polémica pero dejo en claro que las declaraciones del presidente del bloque justicialista no cayeron bien en algunos círculos del oficialismo. “No me meto en chusmeríos”, dijo, y enseguida aclaró: “Yo las cosas las digo de frente”.
“No me meto en chusmeríos, cada cual es responsable de lo que dice”, disparó, duro y con tono parco, el presidente del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora al ser consultado sobre las críticas del jefe de la bancada justicialista, Jorge Ferreyra, en las que acuso al oficialismo de no propiciar la participación de todos los sectores.

-¿Concejal, tan mal cayeron esas declaraciones?

La pregunta encendió la mecha y Carrasatorre no tardó en explotar: “No tengo interés en hacer declaraciones sobre lo que dice uno u otro, ni pelearme con nadie. No me gustan los chimentos, no estoy para eso sino para hacer gestión”.

“Yo las cosas las digo de frente. ¿Si me molestó lo de Jorge? Para nada, a mí no me dijo nada. Es más, el jueves y ayer estuve reunido con él y no se habló del tema”, afirmó en un intentó de ponerle paños fríos a la urticantes expresiones del dirigente peronista.

Que las declaraciones del presidente del bloque oficialista iban a traer cola por la calle Manuel Castro era previsible, casi inevitable. Sin embargo, lo que no aparecía en el horizonte de posibilidades es que fuera a generar tamaño malestar en el círculo íntimo del intendente Jorge Rossi y, menos aún, que dicha contrariedad fuera a salir a luz tan rápido.

Ferreyra, jugando ya de lleno en el marco de las elecciones de octubre, cuestionó por este medio a la actual conducción partidaria y comunal (ambas en manos del jefe Municipal desde noviembre último) y pidió más “participación”.

“Durante estos cinco años intentamos formar un proyecto con la Intendencia pero nos estamos dando cuenta de que no integramos nada. Se manejan con tres o cuatro personas que manejan todo y los demás debemos ser componentes que hacemos lo que nos dicen”, se quejó días atrás el referente justicialista.

El primero en responderle desde el oficialismo fue el dirigente que se perfila como candidateable para el puesto de intendente en 2011, el actual secretario Gobierno, Martín Insaurrable, quien a diferencia de Carasatorre priorizó la diplomacia por sobre la chicana y rebatió el argumentó con otro igual de válido.

“Si no se siente representado debe analizar su situación. Leí lo que dijo y para mí no es para un debate en los medios. Si tiene alguna dificultad y cree que el peronismo que se encarna desde el Municipio no es democrático y participativo debería analizar las cosas. Hace cinco años que estamos, eso no lo descubrió hace un mes, no cambiamos de la noche a la mañana”, esgrimió el funcionario para devolver la pelota a campo contrario sin acusar el golpe ni mostrar conmoción.

El enojo del titular del Cuerpo, en cambio, sí puso de manifiesto que el debate desatado en torno a esas críticas no cayó para nada bien. Quizá el motivo se deba a que el joven secretario ve a las elecciones de octubre como un obstáculo más de un camino que no termina en 2011, y no como una prueba de fuego fundamental para seguir en pie.

El jefe del recinto quizá haga el mismo análisis y, su silencio, quiera dar por terminada la cuestión.

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