Carolina: productores piden protección para sus tierras

Quieren que se reglamente una ley provincial de 1990 que declara a esa zona protegida para la producción exclusiva de papa para semilla, un producto que cotiza a 110 pesos la bolsa y rinde mil bolsas por hectárea. Los lotes cultivables son dañados por la extracción de oro a cielo abierto.
Propietarios de unas cinco mil hectáreas en la zona de Carolina están enojados con las mineras que lavan oro a cielo abierto sobre los escasos lotes cultivables, porque inutilizan parte de éstos con prácticas opuestas a las prometidas en sus proyectos.

El malestar también se hace extensivo a las áreas de minería y el campo de la provincia, a las que les reclaman un mayor control y protección para la zona como productora de semillas de papa, un producto que este año se comercializó a 110 pesos la bolsa, con rendimiento de mil bolsas por hectárea.

Esta cosecha en Carolina es considerada superior en calidad y cantidad a las logradas en las tradicionales zonas paperas, como Villa Dolores, Córdoba, y San Pablo, San Luis, donde los rindes de la última campaña fueron de 600 a 800 bolsas por hectárea en ambas localidades.

Y esta es una de las razones por las que seis dueños de campos que el domingo visitó El Diario de la República quieren que se reglamente la ley puntana 5463 que declara zona protegida para la producción exclusiva de papa semilla a las 61 mil hectáreas que rodean a Carolina en 28 kilómetros a la redonda

Los productores Felipe Zavala (La Alameda), Jorge Sabanés (El Rancho Suizo), Raimundo Florín (Piedra del Agua) y Oscar, Juan y Adolfo Aguilar (La Pampa), también reclaman que la Dirección de Minería no permita la instalación de emprendimientos sobre tierras tradicionalmente destinadas a cultivos.

Un campamento, cerrado posiblemente por ser domingo, ubicado en el campo de Aguilar fue mostrado a este diario como ejemplo del daño por el que se quejan: una gran retroexcavadora abre un tajo de 20 metros de ancho y hasta 12 de profundidad para extraer las arenas que contienen oro aluvional.

Uno de los problemas es que cuando vuelven a taparla, vuelcan todo mezclado: la tierra fértil, que debe colocarse al final para que quede en la superficie, va toda junta con una capa de material calcáreo, arena y ripio, con el evidente impacto en el comportamiento posterior de un cultivo.

Para Zavala, Carolina tiene características climáticas y geográficas que la hacen apta para la producción de papa semilla, condiciones naturales que implican un "valiosísimo patrimonio, por lo que conservarlo es un desafío que debe asumir el estado provincial y todos y cada uno de los propietarios de la tierra".

El Ministerio del Campo entregó el año pasado 164 bolsas a 22 productores de la misma zona para que se inicien en una actividad que mantiene una alta rentabilidad y demanda y ahora realiza tareas para delimitar esta zona protegida. Mientras tanto, los paperos locales opinan que al este debe limitar con la ruta provincial 14 que conecta Los Membrillos con Las Chacras; al sur por el camino que une La Arenilla con Paso del Rey; al oeste con Pampa de las Invernadas y al norte, con la Cuesta de los Algarrobos.

En el sector visitado el domingo nacen los principales afluentes de los ríos que llenan el dique San Felipe y por esa razón también se quejaron los paperos porque las mineras liberan cada cuatro a seis meses el agua almacenada en lagunas transitorias usadas para lavar el oro. Ese agua, explicaron lleva productos desconocidos y un gran cantidad de sedimentos con ingredientes calcáreos que alterarían el PH ideal para truchas y pejerreyes.

La rentabilidad que proporciona hoy las papas movilizó a estos productores, que ya planifican convertirse en cooperativa para comprar maquinarias, insumos y comercializar mejor.

Hasta hace 20 años funcionó en la zona de Cañada Honda, vecina a Carolina, un grupo de productores cooperativizados que incluía anualmente una gran celebración con la "Fiesta de la papa", recordó Juan Aguilar, hijo de quien lideró esos emprendimientos en los 80.

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