Carne: 55 despidos

En menos de una semana 55 empleados del frigorífico Pampa Natural fueron despedidos. Los trabajadores de la carne recibieron el telegrama entre los días 23 y 28 de enero, según confirmó uno de los delegados de la comisión interna, Ismael Pereyra.
"La situación que está atravesando el establecimiento es muy complicada por la falta de hacienda y la no adjudicación de la Cuota Hilton para exportación", explicó Pereyra.

Cuando la planta fue inaugurada en diciembre de 2007, se aseguró que tenía una capacidad de faena entre "seis mil y siete mil animales por mes", y que podía llegar hasta diez mil. Pero, en la última semana hubo días que no se cortó un sólo kilogramo de carne y en otro 150 kilogramos. "Muchos compañeros están en una posición familiar muy complicada, porque además de quedar desempleados no han podido cobrar la indemnización correspondiente", agregó.

"No arrancó bien".

Durante toda la semana se sucedieron reuniones en la sede del sindicato de General Pico, en busca de una solución al pago por los despidos. La empresa se habría comprometido a abonar ayer una suma de 1.500 pesos a cada trabajador cesanteado y completar el resto entre el lunes y el miércoles de la semana entrante.

El frigorífico, emplazado en cercanías de la localidad de Speluzzi, tiene un plantel de unos 180 empleados, cuyo destino ahora aparece con incertidumbre. "La verdad es que la firma no arrancó bien", dijo Pereyra al referirse al funcionamiento del establecimiento, que fue habilitado en abril de 2008.

A los 55 empleados despedidos a fines de enero, se suman otros diez que fueron cesanteados en noviembre, tal cual lo había anticipado este diario y confirmado por el gerente general de la empresa, José Sevilla.

Diez millones.

El emprendimiento había despertado una importante expectativa laboral en el norte de La Pampa. El edificio fue inaugurado el 5 de diciembre de 2007, por el entonces gobernador Carlos Verna, que en su gestión había otorgado a los empresarios un crédito por casi diez millones de pesos, para financiar la obra. El proyecto incluía poner en marcha una planta de faenamiento de última generación tecnológica, diseñado en un predio de treinta hectáreas. La construcción abarcó ocho mil metros cuadrados de superficie, para completar todas las etapas necesarias para faenar y exportar.

Los trascendidos sobre las dificultades que atravesaba la empresa para sostener la actividad, se habían multiplicados hacia fines de 2009. Situaciones de irregularidad laboral ya se habían vivido un año antes, cuando muchos empleados debieron tomar "vacaciones anticipadas". Ahora, el panorama asoma más complejo y con mayor desánimo, por la baja o casi nula producción del frigorífico.

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