Carnaval quebradeño celebración imponente y única en Jujuy.

Humahuaca (c). Nadie puede negar que el verdadero Carnaval quebradeño estáy comienza en esta ciudad aunque algunos disientan con algunas costumbres que se fueron dejando de lado o incorporando en los últimos 20 años o mas.
Humahuaca fue desde el viernes pasado y porque no también desde el Jueves de Comadres, una estampa carnavalesca difícil de encontrar en otro pueblo de esta región mientras se esperaba el desentierro del Momo en los distintos mojones. Por más que digan que en Uquía la celebración está garantizada con sólo dos comparsas, que Tilcara creció últimamente en convocatoria de carnavaleros, que Maimará es la preferida durante la semana de la festividad o que Volcán prolonga la celebración hasta el Carnaval de Flores, el diablo es de aquí y lo representa a Humahuaca en el país y en el mundo como el mismísimo carnavalito a quien pertenece por su alegría y felicidad.

Miles de personas colmaron las calles de este pueblo para dar la bienvenida al Momo, el anticipo lo hicieron en Uquía donde se efectuó el pasado viernes el Festival de la Chicha y de la Copla y al anochecer lo prolongaron en la explanada del monumento a la Independencia donde se concretó el Encuentro de Instrumentistas. Paralelamente algunos comparseros ya se iban reuniendo en las peñas todos blancos del talco y coloridos de la serpentina y el papel picado.

Las calles de Humahuaca amanecieron desde el viernes con los rastros de la celebración que se extendió hasta aproximadamente las 7 de la madrugada, pero ello nada se iba a comparar con lo que se produjo al mediodía en la explanada del famoso monumento. Y aunque el cielo del sábado estuvo algo nublado, esto nada importó porque el Carnaval estaba a escasas horas de ser desenterrado y la tentación era tan grande que ni la bendición de San Francisco Solano pudo detenerla. En la iglesia “Nuestra Señora de la Candelaria” el padre Ricardo Aparicio ofició la misa para las comparsas que en su transcurso prosiguió una costumbre muy emotiva: la de bendecir las banderas, disfraces, ramitos de albahaca, distintivos y pedir por la buena y sana diversión. El templo fue colmado de humahuaqueños y turistas que agradecieron el pedido del religioso que luego posó para las numerosas fotos a pedido de los presidentes de las instituciones carnavaleras.

Afuera y ya cerca del mediodía, el intendente Marcos Medina, siguiendo también la costumbre, los esperaba para saludarlos y cumplir con la primera invitación a las comparsas. Así, ni bien el párroco salió precedido de las banderas multicolores el jefe comunal le estrecho las manos y lo abrazó para luego colocarles serpentina alre dedor de su cuello y papel picado en la cabeza, gesto que el público aplaudió fuertemente como una comunión casi nunca vista.

Inmediatamente después y por impulso propio de cada uno, el talco y la espuma salieron a escena y se convirtieron en protagonistas mientras se repartían ramitos de la albahaca bendecida y los vasos de chicha y saratoga pasaban de mano en mano y las sonrisas se multiplicaban. A la vez que el sonido de las anatas, los bombos y los redoblantes hacían mover los pies y las banderas eran batidas ante la iglesia que el pasado 2 estuvo también colmada de personas pero que adoraban a la Mamita Virgen.

Para esa hora el Carnaval era celebrado a pleno en esta ciudad, el baile continuó posteriormente en la explanada del monumento donde el jefe comunal presentó y convidó el trago Diablillo humahuaqueño y con el cual brindó por los humahuaqueños y los carnavaleros. La bebida, en muy poco tiempo se terminó por lo que fueron muchos quienes se quedaron con el deseo de probarlo y saber de que se trataba el mismo, aunque Medina dijo que el próximo año volverá a invitarlo.

La primera invitación se extendió hasta las 14.30 al pie del edificio municipal donde se bailó y se jugó alegremente, posteriormente los carnavaleros regresaron a la explanada donde una banda musical alargó aún más la celebración. A las 15.30 la plaza “Sargento Gómez” y todo el este pueblo estaba colmada de carnavaleros con sus rostros blancos donde sólo se dibujaba una sonrisa que demostraba la alegría la satisfacción de estar en Humahuaca para el Carnaval.

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