Carlos Melconian: "La política es devaluación administrada"

Para el economista la cuestión cambiaria transita un "camino irreversible". Enfatiza que lo mejor es que el gobierno "no haga nada, que siga atrincherado".
El economista Carlos Melconian está convencido de que lo mejor que puede hacer el gobierno kirchnerista en materia económica es "seguir atrincherado" como lo está -según su opinión- en los últimos tiempos. Afirma que, en la actual crisis internacional, hay muchas políticas para instrumentar, para salir al cruce de la caída de la actividad económica: "Hay instrumentos fiscales, de política tributaria expansiva, monetaria. Es lo que se hace donde hay con qué".

En diálogo con LA MAÑANA indica que el adelantamiento de las elecciones es un hecho "puramente económico", decidido por el empeoramiento de la situación, por haber "rifado" un período "maravilloso" y haber "retrocedido en la capacidad subterránea del país unos siete años". Esto último lo plantea en función, básicamente, de los problemas con la producción del campo y del sector energético.

Sostiene que la administración tiene muchas limitaciones para encarar planes anticíclicos como los que se están ejecutando en Europa y Estados Unidos, pero también en países como Chile, Colombia, Brasil y hasta Uruguay. "Aquí, inventar una política expansiva es apelar a las reservas y, en lo fiscal, ese es el gran desafío para después del 28, de la elección", agrega.

Para Melconian la política cambiaria ya ingresó en un camino "irreversible" y enfatiza que el Banco Central ya abandonó la flotación administrada para ingresar en una etapa de "devaluación administrada con pérdida de reservas". Y apunta que hay una mezcla de condicionamientos externos e internos, aunque resalta que estos últimos son los que más peso tienen.

No descarta que haya un regreso del gobierno al Fondo Monetario Internacional (FMI), "disfrazado de un show y hablando de cambios" en el organismo internacional, aunque duda que Argentina califique para algunas de las nuevas líneas que lanzará el FMI.

"En la actividad privada el adelantamiento de las elecciones hizo que marzo pasara a ser agosto, congeló decisiones, demoró cualquier acción. En cualquier país racional no debería ser así porque este es un comicio irrelevante del final de un segundo mandato, pero aquí está todo alterado", señala.

- ¿Qué hay para hacer en materia económica hasta las elecciones?

- Si diera una respuesta teórica, de examen, diría que hay muchísimo por hacer. Hay múltiples instrumentos para aplicar. Los hay fiscales, tributarios de expansión... lo que se hace donde hay con qué. Pero la situación política-económica marca lo que se puede poner en marcha y en Argentina eso es muy claro. En este modelo simplista, casi de almacenero, nos blindamos. El gobierno está atrincherado hace tiempo. No digo que Europa y Estados Unidos instrumentan estas políticas, también lo hacen Chile, Brasil y hasta Uruguay…

- Con esos condicionamientos, ¿qué se puede hacer?

- En este contexto, nada. Y eso es lo mejor. Es mejor que siga atrincherado y casi con piloto automático, como vengo planteando. Es mejor que se mantenga así y cuente los días hasta las elecciones. Se terminó la política cambiaria y fiscal. El adelantamiento de las elecciones es un hecho claramente económico.

- ¿Dónde están las principales limitaciones?

- Al gobierno, en este momento, lo corren por derecha y por izquierda. Por derecha lo corren aquellos que plantean que se rifó un período maravilloso, muy importante, y ahora hay un retroceso de siete años en la capacidad subterránea del país. Y por izquierda lo corren aquellos que quieren un aumento salarial, de jubilaciones, una mejora por única vez. Quieren que tire ahora 100 o 200 pesos porque ahora sirven y después del 28, no. Y no hay espacio para inventar una política expansiva. La única manera es apelar a las reservas.

- ¿Se acabó este modelo? ¿Se acabó el pilar de los superávits gemelos?

- Reitero que está terminada la política fiscal. Ese es el gran desafío para después del 28, rediscutirla. Y, en materia cambiaria, Argentina tiene un camino irreversible. Hace meses el Banco Central abandonó la flotación administrada y hace devaluación administrada con pérdida de reservas. La tendencia alcista del dólar tiene componentes externos y locales, siendo clave estos últimos. Respecto de los superávits gemelos, yo soy de los que creo que nunca existieron sino no habría las urgencias que hoy existen. En octubre se estatizan los fondos de las AFJP y en marzo esos recursos más las cuentas fiscales no alcanzan para rescatar los bonos en pesos. En seis meses recurrirán al Nación para cumplir. Y todavía quedan los papeles en dólares, que terminarán pagados con reservas del Central.

- ¿Habrá regreso al FMI como creen algunos?

- En el mundo hay incertidumbre, eso es innegable, pero aún así hay países que acceden a financiamiento. Hace tres meses Brasil y Colombia colocaron a 300 puntos básicos... Creo que Argentina intentará conseguir dinero del FMI aunque no muestre la hilacha y hable de que el organismo cambió, de que no es el mismo... Hay que ver si alguna de las líneas engancha. Va a ser difícil.

- La actividad privada, ¿cómo tomó el adelantamiento de las elecciones?

- Las decisiones están frenadas, demoradas. Marzo pasó a ser agosto. En un país racional, normal, una elección como ésta debiera ser irrelevante porque es la última de un segundo período. No nos mintamos, el de Cristina es un segundo período de Néstor. El Ejecutivo debiera entender que vienen sus últimos dos años, empezar a colaborar, a preparar el terreno... Pero acá no es así.

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