Carlos Mansilla se suma al espacio de Solá y cree que Lunghi y los K están agotados

Carlos Mansilla se suma al espacio de Solá y cree que Lunghi y los K están agotados
El concejal anuncia su salto a las huestes del ex gobernador, por “lealtad y sinceridad”. Además, habla del Tandil actual, piensa en el del futuro, y no duda en criticar modelos “agotados”.
Carlos Andrés Mansilla se presentó en la política local en 2005, cuando Roberto Mouillerón lo convocó para encabezar la lista de concejales del Frente para la Victoria. Nativo de esta ciudad, pero desconocido para gran parte de los tandilenses por su prolongada ausencia del pago chico, este abogado cooperativista se presentó con nuevos aires y discurso desacartonado. Enseguida se definió como “el centroalf” y recordó su pasado en las inferiores de Gimnasia y Esgrima.

Con los años y su postura combativa del lunghismo, se convirtió en el dirigente máximo de la oposición en el Legislativo, y en un referente ineludible al hablar del cuerpo colegiado.

Hoy, con 40 años, inaugurando un ciclo de entrevistas de este Diario, responde con su particular estilo. Su verborragia, plagada de figuras futboleras, le permite anunciar que se suma al espacio que lidera Felipe Solá “por lealtad y sinceridad”. Analiza a los gobiernos K y L, y argumenta su decisión. Además, habla de su candidatura a concejal, pero no se queda ahí: proyecta su Tandil del futuro.

-Usted apela constantemente a las figuras futboleras. Con su proyecto de adelantamiento de las elecciones, ¿el Gobierno se llevó la pelota?

-Estos días, con el adelantamiento de la fecha de la elección, he entrado personalmente en un proceso diferente del que venía, porque si bien tenía un convencimiento, la sorpresa de esa decisión hace que todo se desencadene precipitadamente.

Estuve charlando con unos concejales mandato cumplido, que son una especie de club, y me reía cuando uno de ellos me decía: “Hace un tiempo que no soy concejal y ya me estoy aburriendo”. Es interesante poder ser concejal y analizar la política nacional, que no las definimos nosotros.

-Analice, nomás...

-Creo que puedo justificar y valorar fuertemente lo del gobierno de (Néstor) Kirchner. Lo voté, acepté el desafío de salir de la tribuna para pasar a la cancha a jugar dentro de ese espacio, y compartí cosas puntuales como lo de la Corte Suprema de Justicia y mantener el dólar alto para poder producir. Todo eso lo defiendo.

Pero al lado de eso, en ese momento, estaba Felipe Solá de Gobernador, y también puedo defender y valorar muchas cosas que hizo Felipe en tándem con Kirchner.

-Pero ahora debe definirse...

-El otro día me preguntaban qué pasó entre ellos, que hicieron buenos gobiernos y eran en algún punto dependientes, como para ponernos en una posición como la de hoy a todos.

Pareciera que Felipe es un tipo que puede ser presidente, y hoy en la política argentina comienza a hablarse de la sucesión del gobierno de Cristina (Fernández de Kirchner). Alguien pensó en Néstor mismo. Yo creo interpretar que el pueblo argentino ya vivió muchas crisis, y la de ahora va a ser fuerte. Me cuesta pensar en que vayamos a una situación como la de 2001, porque ahora no hay una crisis política, sino dos posiciones políticas diferentes: Una, la del Gobierno, que tuvo un momento que hoy no tiene, y la otra es la de Felipe.

Hora de decisiones

-Pero usted ha señalado repetidamente que Cristina y su estilo lo entusiasman...

-A mí Cristina, viéndola a ella, pienso que está formada y que es una excelente senadora, como me dijo una señora, poniéndole reparos a su rol actual. Creo que toma decisiones junto a su marido, y también funcionaron así en el gobierno anterior. Esto de que el país se soluciona con un divorcio no lo creo, absolutamente. Lo que sí pareciera es que se alejó de toda esa forma que traía el gobierno K, de decir que íbamos a llegar al purgatorio, y el discurso de Cristina de institucionalizar, era lo que había que hacer, y por alguna razón no se hizo.

Quizá una de esas razones la explique el mismo Felipe Solá, un hombre que estuvo ahí y que, de pronto, por la propia política, comienza a ser dejado de lado.

-Da para pensar que Solá se abre, más por un posicionamiento personal, concretamente por su ambicioso proyecto presidencial, que por una convicción...

-Bueno, habría que preguntárselo a él. Yo creo que siempre fue dejado de lado, quizá por su personalidad, tiene una personalidad complicada o difícil. En política interna hay una frase que dice “Felipe es Felipe”. Lo decían los Duhalde...

-No me contestó todavía...

-Creo que lo que se ha generado son diferencias políticas, y obviamente en ese juego de apetencias por el poder, son competidores. Quizá los Kirchner lo vieron presidenciable a Felipe antes que el resto.

Los pro y los contra

-¿Usted quedó entre dos fuegos?

-Creo que Kirchner hizo una cosa muy bien: Armar un frente político con diferentes sectores políticos y sociales, la concertación plural, era un Kirchner abriéndose y llamando. Al contrario de eso, ahora se cierra en el PJ. En Tandil tenemos un ejemplo de que el Partido no es lo que se decía.

-...

-Yo había dicho que no había que hacer internas, y que los que quisieran conducir el Partido no deberían ser candidatos posteriormente. Para que el PJ no fuera un trampolín para candidaturas sino un lugar de construcción de consensos. Eso no ocurrió, y me dijeron que era un utópico.

-En ese momento, ¿usted ya estaba pensando en ser candidato a la reelección de su banca?

-Claro, yo pienso así, y como quería ser candidato, dije lo mío. Además no me daban los requisitos estatutarios y me parece que yo no debía ser presidente del Partido, que lo debe conducir un Consejo de Notables. Y los candidatos surgir de un consenso, eso hoy no lo veo.

-Sucede algo similar en todos los niveles...

-Resumiendo, me parece que hoy no habrá tiempos para internas, y todo se definirá con una decisión muy verticalista, a dedo, o con una dificultad tremenda de consenso. Por eso Kirchner, que venía con un movimiento muy amplio, termina muy enfrascado en la vieja forma de hacer política o de tomar decisiones dentro del Partido.

La guerra gaucha

-A la distancia, ¿le reconoce errores al Gobierno nacional en su puja contra el campo por la famosa renta extraordinaria y la redistribución de la riqueza?

-Sí, un conflicto como el que se generó el año pasado es un error político. Más allá de las razones, que muchas todavía están en discusión, llegar a semejante conflicto y a una posición tan cerrada, ha provocado una dispersión política como la que hoy tenemos. Supeditar a una cuestión económica la política, ha traído este problema, que es político, y que intentan resolver llamando a votar rápidamente. Que salga pato o gallareta, pero solucionemos la política y después abordemos la cuestión económica.

-El ex ministro de Economía Martín Loustau, autor de las polémicas retenciones móviles, afirmó en los últimos días que Néstor K corrió demasiado rápido cuando estaba solo, y que ahora que lo persiguen está demasiado cansado...

-Lo conozco a Loustau y he leído que ha dicho que se equivocó. Me parece un tipo muy piola, que estuvo en el medio de un lío y quedó entrampado. Ahora no lo quiere nadie, ni este Gobierno ni la gente del campo. Pero es un tipo muy capaz, que reconoció sus errores. Es muy valioso.

-¿Qué falló en aquella loable idea de redistribuir la riqueza?

-Bueno, si medimos a largo plazo, hemos mejorado. Aquel viento de cola que tuvimos hizo parte del trabajo, o todo, no lo sé. Pero se tomaron decisiones en ese sentido. Hoy cayeron los valores de la soja y tenemos la crisis internacional, dos situaciones impensadas. En la primera se dio la discusión sobre quién se quedaba con la renta, que aún hoy no está resuelta. El resultado fue felinesco, por la manera en que se decidió la votación. De ninguna manera se podía llegar a ese extremo.

-Sobre la crisis, vuelvo a lo de Loustau, el tema del malgasto, eso que usted le reprocha tanto a Miguel Lunghi, fue vital en la discusión...

-La pregunta de por qué no nos preparamos para la crisis, bueno, había cosas que resolver en su momento. Además, no podemos llorar sobre la leche derramada, debemos enfrentar los problemas en el aquí y el ahora.

-Reconoce que se perdió un tiempo valiosísimo, y que la situación económica cambió, ¿qué corresponde hacer ahora?

-Hay que buscar mayores consensos, y soluciones en lo inmediato. Claro que hay discusiones, como la coparticipación, que deben darse. Pero también hay que dar soluciones urgentes. Eso vale también para Tandil.

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