CARLOS ISCHIA / LA ESPERANZA DEL REGRESO "Le voy a pedir que frote la lámpara"

Riquelme hizo una hora de fútbol sin dolor y será titular contra Arsenal. La idea es que tome ritmo para la Copa y que ayude a los chicos a salir del pozo en el torneo. Todos confían en él.
"Le voy a pedir que frote la lámpara".

El y todos. Carlos Ischia primero y todos, encolumnados, después. Juan Román Riquelme vuelve en un momento de necesidades y urgencias. ¿Por el 2-2 ante Defensor? No. Porque Boca tiene menos del 50% de efectividad en la Bombonera en este Clausura. Porque está a dos puntos de los dos últimos y, encima, juega con un equipo que tiene su mismo puntaje (13) y lo puede condenar a quedar en el fondo de la tabla. Incluso por debajo de Tigre (que es local ante Colón) y de Gimnasia de Jujuy (que va con San Lorenzo) si éstos ganan y Boca pierde. Entonces, y aunque no jugó ante los uruguayos y tranquilamente podría cuidarse para la revancha en casa, pide estar. Lo que aguante, lo que rinda, lo que él quiera jugar. Ayer, al menos, empezó con 60 minutos. Y la mejor noticia no es que su equipo haya ganado 2-1, sino que no sintió dolor...

"Apenas gesticuló en un movimiento, cuando saltó y pisó mal. Pero ya no tiene esa sensación constante de dolor", explicaron los médicos luego de que el 10 participara de la horita de fútbol junto con varios de quienes podrían ser titulares ante Arsenal. El jueves, Riquelme ya había realizado un picado, pero en espacios reducidos. Ayer, lo hizo en cancha de 11 y acompañado por dos enganches más: Gracián por derecha y Damián Díaz por izquierda. Así, ellos tuvieron más obligaciones a la hora de recuperar la pelota para llevarla a pies del 10 y que él ejecutara el pase maestro. Sin embargo, no se lo vio tan activo como el día anterior. Por momentos recostado por la izquierda, entró en juego lo justo y necesario, aunque es cierto también que los pibes de la Cuarta hicieron cola para darse el lujo de marcarlo. Igual, no habrá que asustarse: Román no es un tipo de descollar en las prácticas, pero cuando juega por los puntos...

Ahora, ¿la fascitis plantar es historia? No tanto, pero sí es cierto que la evolución fue muy buena y que esta semana, en la que se decidió que no viajara a Montevideo, terminó siendo fundamental, teniendo en cuenta que la idea del 10 es arrancar y ya no salir más hasta el final (o la final, que es el objetivo). Y, claro, el DT espera lo mismo. "No se si es excesiva la dependencia. Pero recuerdo muy bien cuando ustedes me preguntaban con frecuencia por qué lo ponía a Román si estaba cansado...", ironizó Ischia en la conferencia, sin olvidar las críticas que recibía, previo a la lesión, por poner al enganche en todos los partidos, aunque se lo notara desgastado y lejos de su nivel. Es que el técnico sabe bien que los números no mienten. Que Boca ganó un solo partido con Román fuera de la cancha, ante Táchira y de local. Y que ya quedó claro, demasiadas veces quizá, que el equipo no es el mismo sin él. "Por ahí se lo extraña porque no ganamos los partidos. Y por ahí por los momentos que tuvimos en estos últimos dos partidos, en los que estuvimos en ventaja y no los pudimos definir. Ahí se extraña el manejo del partido y del juego que tiene Román. Sabe controlar los tiempos y la pelota, tomar la pausa necesaria en cada jugada de pelota quieta. Tiene la experiencia y la categoría para saberlo manejar. Por eso lo extrañamos".

Queda claro, entonces, por qué es necesario que, ante la posibilidad de caer al último puesto en la tabla, el 10 haga su reaparición. No como un salvador, porque todos son conscientes de que tanto en lo físico como en lo futbolístico aún le falta, después de haber estado 38 días inactivo. Pero sí es fundamental para que tome ritmo y por lo que transmite dentro del campo de juego: todos confían en que es el hombre que puede sacar a Boca del pozo y que encaminará a los chicos, con los que tiene gran afinidad, a recuperar el nivel perdido. Nada más y nada menos...

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