Carlos Fernández hará contacto con el Fondo

En forma reservada, el Gobierno testeará si el organismo está dispuesto a prestar sin poner condiciones. El ministro viaja a Washington.
El ministro de Economía, Carlos Fernández, viajará a Washington en diez días para ver si se concreta la flexibilización del FMI que los países ricos prometieron en la reciente cumbre del G-20 en Londres. Aunque en el Palacio de Hacienda niegan que el Gobierno vaya a recurrir al Fondo después de las elecciones para asegurarse cubrir los vencimientos de deuda del resto del año y de 2010, los banqueros y financistas de la City aún creen que planea hacerlo. Y el ex representante de Néstor Kirchner ante el organismo, Héctor Torres, dijo a Crítica de la Argentina que convendría "cambiar la percepción" sobre él a partir de los cambios que empezó a mostrar. El obstáculo es sobre todo político: el matrimonio K debería justificar por qué pagó u$s 9.530 millones para "liberarse" de su tutela y volver a ella tres años después.

En la sede del Fondo en el DC, que visitará para su Asamblea de Primavera (boreal), Fernández mantendrá el perfil bajo que le valió que en Economía lo llamen "el Mudo". Las gestiones más discretas las llevará adelante el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. Ambos celebraron que el organismo haya lanzado el mes pasado una nueva línea de créditos "flexibles" con menos condiciones que los tradicionales. Igual juran que no los necesitan.

"El programa financiero de este año cierra con fuentes internas y de organismos multilaterales, al margen de que se haga el canje de los BODEN 2012 o de que se hayan postergado los pagos de los préstamos garantizados", dijo a este diario un funcionario de rango de Economía. La fuente interna, en rigor, es casi exclusivamente una: la caja jubilatoria de la ANSES. Con los fondos nacionalizados de las AFJP, el Ejecutivo aspira a cubrir parte de los u$s 3.400 millones que vencen entre julio y septiembre.

Pero el Fondo no está del todo descartado como prestamista. El desplazado Torres, que llevó la voz argentina ante ese organismo entre 2004 y el año pasado, lo recomendó desde Ginebra, donde ahora trabaja para la Organización Mundial de Comercio.

–¿Qué cambia con la inyección de u$s 250 mil millones al FMI que decidió el G-20? –le preguntó este diario.

–Por lo pronto se aleja la posibilidad de que el bombero se quede sin agua. Eso era algo que preocupaba y con razón. Infunde confianza saber que el Fondo tenga dinero y voluntad para asistir en forma rápida y efectiva a los países.

–¿Cree que el FMI puede readecuarse para enfrentar la crisis?

–Bueno, acaba de crear una línea que llaman "flexible" porque no tiene condicionalidad ni topes prefijados y que puede tomarse en forma precautoria, como lo hizo México. En otras palabras, es una línea para prevenir siniestros más que para repararlos. Es un gran avance.

–¿Qué condiciones podría relajar el Fondo para prestar?

–Esta línea "flexible" no viene con condicionalidad, aunque está limitada a casos de prevención. Si hay países en problemas que necesiten apoyo en el marco de un programa con el Fondo, es importante que las condiciones estén limitadas a asegurar la capacidad de repago del país y respeten el orden constitucional. Creo que no puede pedírsele al Ejecutivo que asegure que el Congreso apruebe leyes con un contenido prefijado y en una fecha establecida, como se hizo en el pasado.

–¿Cree que el Gobierno volverá a acudir al Fondo?

–Cuando los hechos cambian uno cambia su percepción de la realidad. El Fondo está cambiando y naturalmente la percepción del mismo debería evolucionar.

Cerca del ministro de Economía prefieren esperar "a ver cómo funciona el crédito que tomó México" para comprobar si el cambio es real o sólo cosmético. También tienen puestas sus expectativas en que se les dé más votos a los países no industrializados en 2011 y no en 2013, como se acordó hasta ahora. Y que se apruebe la emisión de DEG (la moneda del Fondo) que le permitirá al país contar con unos 3 mil millones de dólares más de reservas. Todo con la mira puesta en garantizar paz a los mercados después de las elecciones.

"El comercio mundial podría derrumbarse 9% este año"

Luego de que lo desplazaran de la silla argentina en el FMI, Héctor Torres volvió a la OMC, donde trabajaba hasta entonces. Integra una "fuerza de tareas" del ente multilateral para encontrar soluciones a la crisis mundial y cree que si la ola proteccionista se profundiza, la crisis durará más de lo previsto.

–¿Cómo puede impactar la crisis en el comercio mundial?

–De acuerdo con las estimaciones de la OMC en 2009, el comercio internacional podría llegar a sufrir un derrumbe de hasta 9 por ciento. Ésta es una baja muy pronunciada, superior a la caída del producto global. Una parte se explica por la caída de la demanda agregada global, otra por la restricción en los canales de crédito al comercio y otra porque las estadísticas de comercio miden los valores de las transacciones, sin diferenciar necesariamente el valor que cada transacción agrega sobre el producto final.

Predicciones y pronósticos no tengo, pero sí puedo decir que si los países tomaran medidas de restricción al comercio, la caída de las transacciones sería aún mayor. Naturalmente esto debería evitarse pues demoraría la salida de la crisis.

–¿Qué puede hacer la OMC para paliar esos efectos?

–La OMC está siguiendo muy de cerca las medidas comerciales que toman los países para salir de la crisis. Se está elaborando un informe trimestral, que se reparte a los Estados miembros para que puedan tener un mapa completo de las medidas que están afectando, para bien o para mal, al comercio internacional. El objetivo de este relevamiento (monitoreo) es crear un espacio de cooperación, ofrecer un alerta a fin de permitir la corrección temprana de medidas de restricción al comercio y promover la coherencia de las medidas que toma cada gobierno.

–¿Cuán destructivos pueden ser los desvíos de comercio desde Asia para las industrias de Latinoamérica?

–Pueden ser un problema con total independencia de donde vengan. La crisis no permite pensar en salidas que pongan el acento en aumentar las exportaciones. En todo caso lo importante es que los países mantengan políticas que alienten la demanda, tipos de cambio flexibles y políticas comerciales no discriminatorias.

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