Carlos Corach da clases sobre terrorismo mundial en Francia y se despega de la causa Siemens

Carlos Corach da clases sobre terrorismo mundial en Francia y se despega de la causa Siemens
A pesar de ser investigado por supuesta obstaculización de la causa AMIA, Corach dicta cátedra sobre terrorismo internacional. Qué dice del Gobierno y de Menem.
Fue una figura emblemática del menemismo pero hoy está alejado del poder. Su nombre, sin embargo, sigue siendo sinónimo de la década pasada y también de una forma de hacer política.

Carlos Vladimiro Corach tiene 73 años. Vive de a ratos en Francia, de a ratos en Argentina. El ex ministro del Interior del gobierno de Carlos Menem dicta conferencias en París y cuando regresa a Buenos Aires pasa las horas en su estudio jurídico, en pleno Centro porteño, junto a su hijo.

Curioso el derrotero de Corach. La pasión por la enseñanza académica le ocupó la agenda cuando abandonó el gobierno. Primero fue a la Universidad de Oxford, en Inglaterra. Ahora desembarcó en el Instituto de Estudios Políticos parisino. Allí, el alumnado tiene la posibilidad de escuchar sus conferencias sobre terrorismo latinoamericano e internacional, mientras en Argentina se investiga si obstruyó la pesquisa del atentado a la AMIA.

El juez federal Ariel Lijo quiere saber, concretamente, si Corach, junto al ex jefe de la SIDE, Hugo Anzorreguy, y a Menem montaron una maniobra para direccionar el testimonio clave del reducidor de autos Carlos Telleldín, quien supuestamente vendió la Trafic que se usó para volar la mutual israelí.

Lejos de los tribunales federales argentinos, en el Sciencies Po (como se lo conoce al centro educativo francés) Corach ofrece sus conocimientos tres veces al año. El instituto es uno de los más reconocidos del mundo: se recibieron en sus aulas el presidente francés, Nicolas Sarkozy, su antecesor, Jacques Chirac, el actual titular del FMI, Dominique Strauss Kahn, y la ex candidata colombiana y rehén de las FARC Ingrid Betancourt.

En abril del año pasado, el ex funcionario menemista se vio salpicado por otro escándalo remanente de la década del 90. Un directivo de la alemana Siemens reconoció que se habían pagado coimas al gobierno de Menem para adjudicarse un negocio con los DNI.

Entre los supuestos beneficiados, el testigo indicó a Corach. Pero a sus colaboradores más estrechos el ex titular de Interior les repite, en estos días, no sólo que no tuvo nada que ver, sino que además se ha puesto a disposición de la Justicia.

Con su sello. “Hay que saber cuándo retirarse de la política”, repite en su entorno. Lo dice y recuerda que, cuando Carlos Menem se postuló a la presidencia en 2003, él le aconsejó con ese mismo argumento que no se presentara. Hoy, a la distancia, cree que Menem no sólo cometió un error al ir a las urnas por tercera vez, sino que, además, se equivocó al desertar de la segunda vuelta: “Dejó al país en una situación muy delicada. La democracia no es un juego en el que uno decide en qué momento deja de jugar”.

En su estudio jurídico, cerca de él, dicen que no le tiene simpatía al kirchnerismo, aunque le reconoce algunos méritos. Uno de ellos son los juicios por crímenes de lesa humanidad. Los avala porque considera que hay etapas para todo. “En el ’83 se hizo el juicio a las juntas con un límite, que era lo que se podía hacer. Luego se aplicaron las leyes de punto final y obediencia debida, porque estaba en juego la democracia. Los indultos también fueron necesarios. Ahora, quizás, es un buen momento para hacer estos juicios”, explica a su entorno.

El ex ministro asume que Menem será recordado como el mejor presidente de la historia. Considera que, a diferencia del riojano, Kirchner no es un político hábil. “Construyó poder de manera fenomenal en 2003, a partir de una debilitada presidencia. Le reconozco haber reinstaurado la figura presidencial, era necesario. Pero lo hizo no por hábil, sino por ser arrollador”, suele decir.

Y también aclara: “Menem sí era un político hábil. El era consciente de sus limitaciones, pero sabía rodearse de gente preparada para cada área”. Sus diagnósticos quedarán atrapados entre los muros de su estudio jurídico porque, al menos por ahora, no tiene ninguna intención de volver a la arena política.

Retorno a la escena pública

Carlos Vladimiro Corach quiere volver al ruedo. El ex ministro de Interior de Carlos Menem organizó un almuerzo en el que cada uno de los bocados de los invitados iba acompañado de duras críticas contra el matrimonio presidencial. Con el postre vino el análisis sobre el enfrentamiento entre el Gobierno y el campo, la crisis económica, y las posibles estrategias electorales para que el peronismo anti K pueda avanzar casilleros. Entre los comensales estaban Carlos Menem, su hermano Eduardo, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, los ex funcionarios del menemato Jorge Asís y Vicente Massot, el ex presidente provisorio Ramón Puerta y el economista y ex embajador en Brasil Alieto Guadagni.

Durante el encuentro, Cavallo lanzó un apocalíptico panorama económico y aseguró que el país no quedará bien parado tras el paso de la crisis mundial. Por otra parte, Puerta –principal nexo entre el duhaldismo y el macrism– contó cómo siguen las negociaciones de la alianza que conformó el jefe del Gobierno porteño, Mauricio Macri, con los diputados Felipe Solá y Francisco de Narváez. Sin embargo, Puerta aseguró a PERFIL que jamás participó en ese almuerzo.

Corach volvió a aparecer en público el viernes en un evento organizado por la Fondazione Italiani nel Mondo. Allí se dejó ver nuevamente al lado de Puerta y de otra figura polémica del pasado reciente de la Argentina: el ex presidente Fernando de la Rúa.

Así, de a poco, el ex ministro del Interior empezó a abandonar la estrategia que se había fijado al terminar la gestión de Menem.

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