Carlos Aranda, de la nada a ministro de Seguridad de la provincia

Es un desconocido el hombre que se hizo cargo de la cartera más difícil. Sin embargo, trabaja allí como asesor desde el gobierno de Cobos. El crecimiento del poder de Ciurca, los malos pronósticos opositores y la relación de Aranda con el "mapa del delito".
Alfredo Cornejo recibió esta mañana una llamada de Carlos Ciurca. La invitación al Ministerio de Seguridad era por un tema de gestión: hablar de la comisaría del barrio La Gloria, un viejo reclamo del intendente de Godoy Cruz. Pero cuando llegó a la reunión, Cornejo se encontró con una sorpresa.

En la mesa no sólo estaba sentado Ciurca, sino también Carlos Aranda, el flamante y sorpresivo ministro de Seguridad de la provincia. "Él me va a remplazar", comentó el ministro saliente (de Seguridad, porque emigra a Desarrollo Humano). Así comenzó a delinearse la historia del funcionario que ahora está a cargo del ministerio más caliente del Poder Ejecutivo.

Cornejo y otros ex ministros de Seguridad, por lo menos no desconocen a Aranda. El hasta hace poco director de Inteligencia Criminal viene ocupando cargos menores desde hace más de cuatro años en la cartera de calle Salta de Godoy Cruz. Los propios radicales lo tuvieron en sus filas: fue asesor del ministerio durante las gestiones de Miguel Bondino y Alfredo Cornejo.

La supervivencia política de Aranda en la era de Jaque no tiene muchos misterios. El funcionario era secretario de Roberto Godoy Lemos, presidente del Consejo Asesor de Seguridad de la provincia, y hombre muy allegado al justicialismo. El apellido Godoy Lemos está instaurado en la gestión de Celso Jaque: Sebastián Godoy Lemos es el subsecretario de Justicia del Ministerio de Gobierno y Mariano Godoy Lemos es secretario Legislativo del Senado provincial. Al parecer, el poder de la "familia" Godoy Lemos se sigue extendiendo, bajo la figura del presidente del Consejo Asesor, que en los últimos tiempos no gravita mucho en las decisiones de gestión, pero hace valer su sello.

El propio Ciurca siempre se ufanó de estar muy conectado con Roberto Godoy Lemos. Lo decía cuando todavía no era ministro de Seguridad. Ahora, delega el poder en un hombre de ese grupo. Pero deja muy cerca a un dirigente de su extrema confianza: Eduardo Bauzá, quien seguirá siendo el jefe de gabinete de Seguridad.

Quizás Bauzá sea el ministro de Seguridad en las sombras (un cargo que, al parecer, desechó), lo cual lleva a concluir una sola cosa: la influencia de Ciurca crece cada vez más en la gestión de Jaque, ya que, en suma, el lasherino controla desde hoy dos ministerios (Seguridad y Desarrollo Social).

De todos modos, la capacidad de Aranda para manejar la Policía será un misterio durante algún tiempo. En la oposición, al funcionario lo recibieron hoy con bromas ácidas: "Es el `Cóndor´ Tello de Jaque", decían los mensajes de texto que circulaban entre los cobistas. De esta manera, compararon a Aranda con el ministro de Seguridad más sombrío de la gestión de Cobos, a quien el vicepresidente de la Nación eligió por "su capacidad para conducir equipos de rugby", pero que se tuvo que ir repudiado, después del asesinato de una vecina de la Quinta Sección.

Estuvo en la batahola con Raquel Blas

Según allegados al ministro que cambió de cartera, Ciurca dejó en Seguridad a uno de sus hombres más confiables en lo operativo. Según estas mismas fuentes, Aranda era la mano derecha de Ciurca en ese sentido. Estaba presente cada vez que el ministro tenía que enfrentar los reclamos más duros de la sociedad ante crímenes que sacudían a los ciudadanos.

Así se lo pudo ver ayer en Casa de Gobierno, cuando intercedió en la batahola que se armó en el salón de acuerdos del 5º piso del ministerio de Salud, entre funcionarios y gremialistas. Aranda, como muestra el video ofrecido por prensa del Gobierno a la Justicia, intenta defender al ministro de las posibles agresiones.

Vestido con saco beige y pantalones negros, se lo pudo ver contra la pared, mientras una panel se le venía encima. De aquella trifulca le quedó una mínima consecuencia, una pequeña mancha de sangre en la parte posterior del saco.

Un detalle: fuera de los incidentes de ayer, fuentes del ministerio recordaron a su vez que Aranda había sido encargado por el Ejecutivo para diseñar el tan mentado (y malogrado) mapa del delito de Celso Jaque.

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